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OPINIÓN

Arde la península y suben las temperaturas del mercado futbolístico. Se ponen dos ceros con una facilidad asombrosa, aficionados y periodistas  esperamos con curiosidad y hasta avidez el momento de conocer quién será el club que abrirá el melón y provocará el efecto dominó de cada verano. Si el Manchester pone 75 millones en Morata a 20 de junio, por ejemplo…¿qué no pondrá el Real Madrid el 20 de agosto por Mbappé?

Mientras escribo me avisa una alarma en el móvil: Donnarumma no renueva con el Milan, ya es oficial. Salta la primera gran bomba y alguien se frota las manos: si el club 'rossonero' quiere sacar algo del portero que debutó con 16 años asombrando al mundo bajo los palos de San Siro, tendrá que traspasarlo este verano. Cumple su contrato en un año. El invisible director deportivo del Real Madrid quizás tenga que hacer escala en Milán camino de Mónaco.

¿Quién se cambia este verano por Robert Fernández? Obligado a recuperar el terreno perdido, el director deportivo tiene una papeleta más que complicada

En Madrid no hay prisa. La 'Duodécima' y la liga logradas con una plantilla bien apuntalada y con mezcla de veteranía y juventud, junto con las prestaciones del mejor Cristiano producto de una brillante gestión de Zidane, permiten mirar con  perspectiva los movimientos del tablero europeo. Eso sí: en cuanto Mbappé se ponga a tiro, ahí aterrizará el director deportivo, fiel a su línea de fichar a la estrella del momento de mediocampo hacia arriba. Como manda el libro de estilo florentiniano.

EL RODEO DE GRIEZMANN

El mejor movimiento de un club que no puede inscribir jugadores es sin duda el que ha hecho el Atleti con Griezmann. Feo el rodeo del francés para lograr su renovación, pero imprescindible el movimiento del club para amarrar a su estrella. Si además logran inventar una operación puente y convencer a Diego Costa para entretenerle hasta enero, los colchoneros habrán amortiguado el 'jaque mate' de la UEFA.

¿Quién se cambia este verano por Robert Fernández? Obligado a recuperar el terreno perdido, el director deportivo elegido meses después del precipitado despido de Zubizarreta, tiene una papeleta más que complicada. Un lateral que llene el hueco dejado por Alves (segundo intento). Un centrocampista de primer nivel que devuelva la superioridad en el juego de creación y un extremo, son peticiones que firmaría cualquier culé.

Pero el Barça no puede acometerlas a precios de mercado porque los salarios de la MSN adelgazan el tope salarial que puede gastar el club. ¿Se puede fichar a Verratti con 50 millones de euros más lo que dejen en caja Arda Turan Mathieu? Es evidente que no. ¿Hay algún Umtiti para hacer de Xavi que no cueste lo que Verratti? Y sobre todo, quién es el Monchi que acierta con alguien bueno, bonito y barato en posiciones tan determinantes como las que hay que reinventar? Que negocie Piqué.

Temas: Fútbol Fichajes

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