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PEQUEÑO OBSERVATORIO

El embrujo de despertar cada día

123RF

El embrujo de despertar cada día

Josep Maria Espinàs

La falta de flexibilidad y el exceso de horas de trabajo dificultan el cambio de hábitos horarios


Recibo regularmente, desde hace muchos años, la revista ‘Mundo Jurídico’, que publica el Col·legi d’Advocats de Barcelona. La explicación es sencilla y no es una rareza: continúo inscrito en esta entidad, a pesar de que mi ejercicio profesional fue muy modesto y, además, en mi lejana juventud. La otra publicación que recibo habitualmente es ‘Capçalera’, la revista del Col·legi de Periodistes de Catalunya.

Así, en cierto modo, me siento vinculado al pasado y al presente. En ‘Mundo Jurídico’ me he encontrado un texto que podría encajar en publicaciones diversas, porque trata de un tema de interés social: la reforma horaria. El autor es Fabián Mohedano, diputado ponente en el Parlament de Catalunya sobre la ley de la reforma horaria.

DIFICULTADES PARA EL CAMBIO

Esta posibilidad de la reforma de nuestro horario es un tema que se va arrastrando desde hace tiempo. Recogeré algunos de los puntos que señala el diputado: falta de flexibilidad horariaexceso de horas al trabajo, horarios escolares de los espectáculos, de la hostelería, de la televisión... El diputado sugiere que esta falta de flexibilidad y el exceso de horas de trabajo dificultan el cambio.

Mohedano nos hace ver esta realidad: casi en toda Europa –y casi en todo el mundo– el horario laboral empieza a las ocho y las nueve de la mañana y finaliza entre las cuatro y las cinco de la tarde. Con una parada para comer, como mucho de una hora.

En España todo se alarga.  ‘The New York Times’ explicó en un artículo que somos un país que cena a las diez de la noche, y nos vamos a dormir más allá de medianoche. Consecuencia: horas de sueño de peor calidad, dicen.

HÁBITOS NOCTURNOS

Yo no me atrevería a ser tan rotundo, porque las generalizaciones son útiles para aproximarse a un hecho, pero no son sentencias implacables. Ya hace muchos años que voy a dormir tarde – hacia la una de la noche – y me levanto tarde – hacia las nueve y media de la mañana. Son mis hábitos desde hace años.

Se ha dicho que la noche es el territorio de las brujas. No he visto nunca ninguna. Pero ¿hay algún embrujo más increíble que el de hacerme despertar cada día?

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