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Al contrataque

Dudas comunes

Xavier Sardà

Los 'comuns' dicen ahora que aún deben debatir su posición ante el referéndum unilateral. Apuesto a que empatan. Exactamente 1.515 a 1.515

En diciembre pasado, a la salida de una reunión del Pacte Nacional pel Referèndum, Ada Colau dijo: «El 9-N fue legítimo en su tiempo y sería legítimo reproducir una movilización de este tipo, pero si queremos un referéndum, queremos un referéndum; y un referéndum no es un 9-N».

El 3 de enero, Xavier Domènech dijo: «Un referéndum unilateral no se diferenciaría del 9-N, que no tuvo efectos políticos o jurídicos vinculantes. El 9-N fue una movilización popular, pero repetir lo que ya se hizo no creemos que aporte nada nuevo y no sería solución».

El 15 de abril, Domènech dijo: «El Govern de la Generalitat se comprometió a que en junio del 2017 Catalunya sería un Estado independiente; parece ser que se ha cambiado la hoja de ruta y que ahora habrá un referéndum en septiembre; el riesgo es que sea un 9-N».

Este martes, tras la última reunión del Pacte, Domènech añadió: «Las vías rápidas van en contra de la propia aspiración a la independencia», «no es nuestra hoja de ruta», «lo que conocemos hasta ahora es una cierta demanda de profesión de fe», «nuestra posición es clarísima: un referéndum es un referéndum en tanto en cuanto tiene garantías y es efectivo».

En cambio, Jaume Asens, líder comú y teniente de alcalde de Barcelona, dijo lo contrario el miércoles en Catalunya Ràdio: «No podemos descartar un referéndum unilateral; nosotros pedimos garantías, pero si finalmente no las tiene y es una consulta, no descartamos participar tal como ya lo hicimos en el 9-N».

"UN 9-N PERO PATÉTICO"

El viernes, Puigdemont Junqueras convocaron un referéndum unilateral para octubre, en un acto al que solo invitaron a JxSí y la CUP. Una propuesta que no era unánime ni dentro de JxSí antes de que Puigdemont lanzara el eslogan «referéndum o referéndum». El mismo Germà Bel dijo, hace menos de un año, que «si se hace un referéndum unilateral será un 9-N pero patético», ya que «un referéndum vinculante quiere decir que al día siguiente se implanta con fuerza un nuevo marco legal que aún no existe y se impone a toda la población de un territorio». También Homs dijo que sería una repetición del 9-N.

Cuando se produjeron estas discrepancias, Domènech dijo: «Tenemos titulares distintos según quien hable de JxSí; yo creo que esto pide un poco de seriedad». No parece que Domènech la haya logrado en casa. Por ahora, en vez de analizar críticamente las espectaculares incoherencias del proyecto independentista como hizo en su libro Hegemonías, solo vemos que Pablo Iglesias le ha contagiado su entusiasmo por aplaudir las performances independentistas.

Los comuns dicen ahora que aún tienen que hacer el debate interno para decidir si gana la posición de Colau/Domènech o la de Asens. Apuesto a que empatan. Exactamente 1.515 a 1.515. 

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