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Al contrataque

Amnistía de tapadillo

Ana Pastor

Si al perdón fiscal a los defraudadores se acogieron 30.000 personas, ¿para cuándo la lista completa, señor Montoro?

Se pasaron meses intentando negar lo evidente. Era habitual que los miembros de Gobierno tuvieran que responder a preguntas sobre la amnistía fiscal, dos palabras malditas que se negaban a pronunciar en público porque se les atragantaban. Actuaban como los niños pequeños cuando juegan al escondite y creen que, tapándose ellos los ojos, el resto no les ve. No hablemos del tema y no existirá para la gente, pensaban.

Rajoy llevaba solo tres meses como presidente y su equipo de ministros salió en la habitual rueda de prensa de los viernes en el palacio de la Moncloa. Era el 30 de marzo del 2012. En la mesa sentados ante la prensa estaban Soraya Sáez de Santamaría y Cristóbal Montoro como responsable de Hacienda. La vicepresidenta hizo un discurso previo en el que coló de tapadillo: «El Gobierno no va a subir el impuesto sobre el valor añadido para no perjudicar el consumo y para no perjudicar la recuperación económica; pero sí se exigirá un esfuerzo, en este caso a través del impuesto de sociedades, a las grandes empresas y se pondrá en marcha un programa de regularización fiscal». 

Después, cuando comenzaron las intervenciones de los periodistas, añadió algunas justificaciones tipo "tiempos difíciles","medidas difíciles y extraordinarias". A partir de ese día escuchamos muchas veces a Montoro decir que en España no había habido ninguna amnistía fiscal, sino «un proceso de regularización fiscal que ha aportado una recaudación importante a la hacienda pública». No fue el único. La propia vicepresidenta llegó a decir que todo el mecanismo de perdón a defraudadores se había hecho de manera legal.

"BUENA PARA TODOS"

Hoy también es un día para recordar lo que dijeron, además del Gobierno, desde el PP sobre la amnistía. Su secretaria general, Dolores de Cospedal, también se sumó al entusiasmo para defender la medida de su jefe Rajoy. Y una vez más utilizó un argumento muy típico de las filas populares: «Va a ser buena para todos los ciudadanos». Vamos que lo hacían por nosotros. Estos ingratos ciudadanos españoles que no hemos sabido valorar la generosidad de Montoro. Ahora son los suyos los que le van a pedir cuentas. Ahora parece que todos estaban en contra. Ahora que ha venido el Tribunal Constitucional a decirles que la amnistía legitima la actuación de quienes no cumplieron con sus obligationes tributarias y que ese perdón no es la manera de luchar contra el fraude fiscal.

Por cierto. Ya conocemos algunos de los nombres de los ciudadanos ilustres que se acogieron a la amnistía: BárcenasRatoGranados, los PujolRodriguez Sobrino...,pero son solamente un 1% si tenemos en cuenta que se beneficiaron 30.000 personas

¿Para cuándo la lista completa, señor Montoro?

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