29 mar 2020

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El ’president’, Artur Mas, junto a Germà Gordó, durante un Consell Executiu.

ALBERT BERTRAN

¿Quién pierde? ¿Gordó, Mas o Pascal?

Neus Tomàs

La decisión del 'exconseller' no deja tranquilo a nadie en su partido

Le pregunto a un buen conocedor de las intrigas convergentes quién gana con la maniobra de Germà Gordó y me responde que pierden todos. Gordó, claro está, porque debe darse de baja de un partido que conoce como nadie, tanto sus despachos como las cañerías (que como se ha comprobado en el juicio por el 'caso Palau', durante años han acumulado mucha porquería). Pero no solo pierde él. También Artur Mas, que lo ha defendido dentro y fuera como pocos más lo han hecho. La más reciente fue el 10 de marzo cuando en una entrevista en RAC-1, a preguntas de Jordi Basté, el 'expresident' puso la mano en el fuego por el que fue uno de sus colaboradores más estrechos en el Govern y en Convergència. Y eso que en el 2015 le desafió públicamente al desvelar que Mas le había ofrecido escaño y 'conselleria' y que él, displicente, estaba pensando en irse a la empresa privada. Al final acabó aceptando ser diputado sin seguir en el Ejecutivo. Por cierto, también a modo de recordatorio, en una de las conversaciones entre Jorge Fernández Díaz y Daniel de Alfonso, el entonces director de la Oficina Antifrau reveló un plan para echar a Mas y sustituirlo por Gordó. Según De Alfonso, Gordó estaba al corriente de la maniobra, «se dejó querer» y no rechazó el perverso plan para acabar con su amigo.

VISIÓN 'SICILIANA' 

Los expertos en intrigas palaciegas podrían escribir más de un capítulo sobre los pulsos que libraban el entonces también todopoderoso Francesc Homs y Gordó. Sin pretender ser uno de esos expertos, desde fuera era fácil interpretar que Homs no se fió nunca de su compañero de Gabinete. En defensa del que fuera 'conseller' de Presidència hay que consignar que su nombre jamás ha aparecido en ningún listado vinculado a comisiones ilegales del partido o a reuniones extrañas con empresarios sospechosos. En ninguna diligencia judicial figura con apodos extraños. Y eso que a buen seguro que a Homs –como a la mayoría de dirigentes independentistas– le han investigado, sea con métodos policiales confesables o vía la 'operación Catalunya'.

Gordó tiene una visión 'siciliana' del funcionamiento de la política, los míos y los otros, y eso es un elemento que complicará la vida a Marta Pascal. Los afines a Gordó, pocos pero bien organizados territorialmente, son una corriente que puede contraponer su discurso del 'seny' tradicional convergente a la estrategia de un PDECat que, en su opinión, ha vendido el alma a ERC y se deja arrastrar por la CUP. Y ahí, en el combate ideológico, es donde Pascal pierde fuerza ante una parte del electorado  que todavía les queda.

Con todo, cabe recordar que en las vísperas del congreso fundacional del PDECat un Gordó ya mermado intentó pactar con la actual coordinadora de la formación para integrarse en su equipo y así garantizarse que estaba en la nueva dirección. Pero Pascal rechazó el trato. Eso forma parte del haber en el expediente de esta política.