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Editorial

El presidente de EEUU, Donald Trump, durante la cumbre del G7 en Taormina.

CIRO FUSCO / EFE

Trump vuela los puentes trasatlánticos

Afortunadamente, Merkel y Macron han decidido plantar cara de forma enérgica al exaltado presidente de EEUU

La decisión de Donald Trump de sacar a Estados Unidos del acuerdo de París sobre el cambio climático es el último cartucho que vuela todos los puentes en que se sustentaba la relación trasatlántica. Dicen que nada hay más atrevido que la ignorancia, y la drástica medida adoptada por el presidente estadounidense y sus explicaciones para justificarla confirman sobradamente la veracidad de esa afirmación. Pero no solo es el abandono de la lucha contra el cambio climático. Desde que llegó a la Casa Blanca se ha propuesto, con su ridículo lema América, primerohacer añicos las relaciones con Europa y los países vecinos de EEUU. Trump rechazó el Acuerdo de Asociación del Pacífico y quiere renegociar con México y Canadá el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Su primer viaje al extranjero lo inició en Arabia Saudí –ni México como principal vecino, ni Bruselas como capital de sus principales aliados–, un giro en la política exterior de Obama destinado a destruir la buena relación de su antecesor con Irán y una demostración de que lo que importa son los negocios. Después viajó a Bruselas, donde demostró que no entiende qué es la UE, y la apoteosis del desastre se produjo en la sede de la OTAN, donde trató a sus aliados como empleados que no cumplen con su aportación a la seguridad mundial, confundiendo el PIB que destinan a la defensa –que en algunos países es ciertamente inferior a lo que correspondería– con el esfuerzo en el mantenimiento de la paz en el mundo. Todo ello sin contar con unas formas de maleducado, desde empujones a ostentosos apretones de manos para demostrar quién manda.

Tras el paso del vendaval Trump por Bruselas, la cancillera Angela Merkel concluyó que Europa ya podía despedirse de su buena relación con EEUU. Pero, afortunadamente, Merkel y el nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, han plantado cara enérgicamente a Trump. Una dureza que se ha echado en falta en el caso del Gobierno español. Mariano Rajoy no reaccionó el jueves y ayer abogó por el mantenimiento de la lucha contra el cambio climático, pero sin la menor censura a la actitud de Trump. La misma tibieza que se apreció ante las primeras medidas polémicas del mandatario estadounidense, como fueron el veto a la inmigración de siete países musulmanes y el anuncio del muro con México.  

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