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MIRADOR

El líder de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, el pasado 29 de mayo en Barcelona.

JULIO CARBO

La hora de la verdad

Andreu Pujol Mas

Los líderes de los 'comuns' están exteriorizando un comportamiento cada vez más raro

Mientras el Govern Puigdemont-Junqueras persiste en la idea del referéndum y, a medida que se acerca la hora de llevarlo a cabo, los líderes de los 'comuns' están exteriorizando un comportamiento cada vez más raro, que no encaja nada con lo que pregonaban durante las campañas electorales. Meses atrás, Xavier Domènech todavía ponía ultimátums al Gobierno español para llegar a la solución de un referéndum pactado antes de finales del 2016.

Ahora que la fecha límite ha sido más que sobrepasada, las condiciones se las pone al Gobierno catalán y las excusas a favor del inmovilismo se acumulan una tras la otra mostrando una gran inventiva. Hasta hace poco, se escudaban en la falta de información para no apoyar la convocatoria de la votación. Ahora que se les invita a una cumbre para hacerles partícipes y, por lo tanto, ofrecerles toda la información necesaria, encuentran otros recursos para justificar su ausencia.

Paralelamente, haciendo un simple repaso a las declaraciones de Joan Coscubiela o Lluís Rabell, vemos cómo lo que abunda en ellas es la acritud contra el independentismo, más que los reproches a la estrategia de bloqueo del PP. Ya quedan lejos aquellas elecciones del 27-S, de las cuales negaron el carácter plebiscitario, jugando con la equidistancia del derecho a decidir. Entonces eso les permitió atraer entre el total de sus votantes aproximadamente un 30% de independentistas, según dicen las encuestas, que hoy en día tienen su voto secuestrado entre la negativa persistente de Mariano Rajoy de permitir poner las urnas y la condición sine qua non de pactar con el Estado.

Pero la hora de la verdad llegará en el momento de la convocatoria del referéndum y su reacción posterior. Sería muy difícil de sostener una petición de abstención, o hasta de boicot, a un ejercicio de democracia directa, y resultaría muy complicado justificarlo delante de unos votantes que en algunos casos han visto este espacio político como la encarnación del Movimiento 15-M.