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Trump decepciona a Europa

Eliseo Oliveras

La negativa a respaldar explícitamente la defensa mutua colectiva debilita la credibilidad de la OTAN

Los gestos y la actitud conciliadora de los aliados europeos se estrellan contra el 'América primero'

La primera visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a la Unión Europea (UE) y a la OTAN ha decepcionado a sus aliados europeos y ha confirmado los temores que despertó su victoria electoral, inesperada e indeseada a este lado del Atlántico. En las breves reuniones que mantuvo en Bruselas, Trump mostró con su comportamiento y sus palabras que Estados Unidos se ha convertido en un aliado imprevisible y poco fiable, que trata con displicencia a sus socios europeos.

Trump parecía más impresionado por la recepción "más allá de lo que nadie ha visto" que recibió en Arabia Saudí —un país que promueve el extremismo islamista que alienta a Estado Islámico, Al Qaida y a sus terroristas—, que por la actitud conciliadora de sus aliados europeos, que sí comparten con Estados Unidos los mismos valores de democracia y defensa de las libertades y los derechos humanos.   

Los gestos diplomáticos de los demás países de la OTAN para centrar la microcumbre en los dos temas que interesaban a Trump para su propia proyección mediática (lucha contra el terrorismo y esfuerzo financiero en defensa) y excluir los que le molestaban (relaciones con Rusia), no se vieron recompensados.

Trump se negó a respaldar explícitamente el compromiso de defensa mutua colectiva de la OTAN en el caso de ataque a uno de sus miembros (artículo 5 del Tratado de Washington) y optó por quejarse de las supuestas "enormes sumas de dinero" que los europeos deben a EEUU porque no gastan suficiente en defensa, a pesar de que los países europeos están aumentando sus partidas militares conforme lo acordado.

DEFENSA MUTUA

Trump es el primer presidente de EEUU desde la creación de la OTAN que se niega a asumir explícitamente el compromiso de defensa mutua, incluso pese a los reiterados intentos de su gabinete de insertar esa mención en sus intervenciones, lo que debilita la credibilidad de la Alianza Atlántica, como recuerda Thomas Wright de la Brookings Institution de Washington.

Esta negativa es significativa, ya que la única vez que se ha invocado en la OTAN el artículo 5 fue precisamente en defensa de EEUU tras los atentados del 11 de septiembre del 2001 y que, a consecuencia de ello, más de 1.000 soldados de los países europeos de la OTAN han muerto luchando en la guerra emprendida por Washington en Afganistán.

Desde que Trump declaró la OTAN "obsoleta" en marzo del 2016, ha matizado su posición, porque también "combate el terrorismo" y ahora pretende que luche contra la inmigración ilegal. Pero sigue sin reconocer que el papel fundamental de la Alianza Atlántica es la defensa territorial de sus miembros frente ataques exteriores y se niega a dar esa garantía a los países bálticos frente a la posibilidad de un eventual ataque de Rusia, a diferencia de lo que hizo su antecesor, Barack Obama, en el 2013.

Las divergencias de Trump y sus aliados alcanzan también a la lucha antiterrorista, en la que los países europeos priorizan la labor de los servicios policiales y de inteligencia sobre los medios militares. A pesar de que la OTAN se sumó formalmente este jueves a la coalición contra el Estado Islámico para complacer a Trump (pese a las reticencias de Francia, Alemania e Italia), no participará en las operaciones militares, ha tenido que precisar el secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg.

Estados Unidos aspira ahora a que Europa envíe más soldados a Afganistán para frenar a los talibanes, ya que el Ejército afgano, minado por la corrupción, va perdiendo terreno frente a los islamistas, pese a los más de 70.000 millones de euros invertidos por Washington en equiparlo y entrenarlo.

OFENSIVA DIPLOMÁTICA

La nueva ofensiva diplomática de Trump contra Irán lanzada esta semana desde Arabia Saudí y sus ataques al acuerdo nuclear iraní son otro foco potencial de tensión con sus aliados, porque la UE aspira a aprovechar la reelección como presidente del moderado Hasan Rohaní para intensificar las relaciones diplomáticas y las inversiones y buscar la cooperación de Teherán para intentar estabilizar Oriente Próximo.

La UE ha podido constatar asimismo la profunda brecha existente con Washington en comercio y cambio climático. El futuro grupo de trabajo conjunto sobre comercio y competencia desleal casa mal con los comentarios de Trump, revelados por la revista 'Der Spiegel', sobre la "maldad" de Alemania por vender "millones de coches" a EEUU y su intención de "pararlo". Ante el creciente caos político en Washington y la demostración empírica del "América Primero" de Trump, Europa necesita reforzar cuanto antes su propia diplomacia y defensa autónomas al servicio de los intereses realmente europeos.  

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