tú y yo somos tres

La cigarra y la hormiga

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’Polònia’ (TV-3) intuyó qué iba a suceder con tres días de antelación.

Fueron los de 'Polònia' (TV-3), tres días antes de las elecciones del PSOE, los que ya nos avanzaron quién iba a ser el ganador. Con su habitual intuición y clarividencia, siempre punzante y divertida, dibujaron la contienda entre Susana Díaz y Pedro Sánchez bajo el prisma de aquella famosísima fábula de Esopo titulada 'La cigarra y la hormiga'. En efecto, así ha sido. Aquella hormiguita que iba en su humilde cochecito haciendo campaña como podía, y que era objeto de tanto cachondeo, considerada por algunos como una especie de 'Sor Citroën' del socialismo risible, resulta que se ha comido a la cigarra enterita, además de a toda la gestora, las baronías y los jarrones chinos. Pero se ha comido, además, otra cosa que atañe de lleno al análisis televisivo: se ha zampado también los trabajos de inducción colectiva que el llamado 'cuarto poder' establecido -prensa y cadenas de TV- venían impulsando, transformándose en 'timbalers' de Susana Díaz. O sea, que 'el cuarto poder', en esta ocasión, ha tenido menos poder, menos influencia, que nunca. En el gran programa estrella de esa noche electoral, el especial 'Al rojo vivo' de La Sexta, que fue el espacio más visto, con un repunte del 19,8%, muy por encima de 'Masterchef' o de 'La isla de los mosquitos' ('Supervivientes'), en este programa de Ferreras, al que felicito, dos opinadores, los periodistas Jesús Maraña y Nacho Escolar, advirtieron de este papelón de los medios, cadenas de TV incluidas. Fue un apunte visto y no visto. Ferreras pasó página enseguida. Hombre, siguiendo su lema, tan hermoso, «¡Más periodismo!», he echado en falta precisamente en 'Al rojo vivo' la valentía de hacer también 'más periodismo' sobre la manera en que se ha ejercido nuestro oficio durante esta campaña electoral.

Entre las 21.35 y las 21.45 de la noche del domingo, todos los informativos (T-5, A-3 TV, La Sexta,...) anunciaron que Pedro Sánchez era el ganador. Todos menos el 'Telediario' de TVE-1. A su director y presentador, Pedro Carreño, incluso cuando los votos escrutados ya superaban el 75%, aplastantes en favor de Sánchez, le costaba llamarle 'ganador'. Fue tremendo. Parecía no poder articular esa palabra. No le salía. Posteriormente, A-3 TV y T-5 interrumpieron su programación para ofrecernos los parlamentos del ganador y de los perdedores. En TVE-1 la orden fue no interrumpir ni un segundo su concurso, grabado, 'Masterchef'. El Consejo de Informativos de TVE ya ha mandado nota de protesta.