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IDEAS

El futuro del futuro

Miqui Otero

Hay quien dice que el futuro no tiene futuro. Muchos opinan que la música no lo tiene. Algunas estrellas del rock ya buscan nuevas fronteras.

Metallica acaban de expresar su deseo de ofrecer un concierto en el espacio exterior. Lady Gaga afirmó en el 2013 que en el 2015 actuaría más allá de los límites de nuestro planeta. Y Muse intentan convencer a Richard Branson, dueño de Virgin Galactic, la primera línea de viajes suborbitales para turistas.

Quizá se imaginan marcándose solos en los anillos de Saturno, con sus fans venusianos encendiendo mecheros (¿se encenderían?) en las baladas. Pero tocar en estas naves se parecería más a hacerlo en un crucero para multimillonarios de pasado metalero. Lo dicho: el futuro, o la idea nostálgica del mismo, no tiene futuro.

En 1977, Carl Sagan mandó al espacio un disco de oro con piezas de Bach, zampoñas y tambores peruanos y 'Johnny B Goode'

El divulgador Carl Sagan estaba convencido de que el siglo XXI sería el de este tipo de viajes. "Marineros estancados en la calma chicha, sentimos la agitación de la brisa", escribió. En 1977 mandó al espacio un disco de oro (de gramófono) en las sondas 'Voyager', titulado 'Sonidos de la Tierra', con piezas de Bach, zampoñas y tambores peruanos y 'Johnny B Goode', el rock de Chuck Berry.

Ese disco tardará 40.000 años en alcanzar la estrella más cercana o en encontrar a algún oyente y, ya ahora, en su 40 aniversario, no es que no se haya reproducido en Alfa Centauri, sino que casi ni se podría pinchar en un disco-pub de Albacete: el planeta Tierra se proporciona su hilo musical clicando 'links'.

Dicen que con la prensa pasa como con el futuro, que no tiene futuro, o como con la música. Por eso pienso en planetas remotos donde se celebra la lucidez de Puntí, la calidez de Busquets, los juegos de palabras (cuando son las razones de ser más importantes las que están en juego, decía Breton) de Pérez Andújar... Quizá en Kepler-69, a 2.700 años luz, los alienígenas desayunan café púrpura con ensaimadas fluorescentes mientras vitorean mis columnas. Pero no hay que ser tan megalómanos como Metallica: de momento pensemos que alguna de ellas es útil en este planeta, en este país, en esta ciudad, en este barrio, en el bar de la esquina.

Temas: Música

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