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Un factor de decisión política

Pere Puigdomènech

En la investigación hay que seguir la senda de la independencia y evitar los conflictos de intereses

El pasado 22 de abril se celebró en todo el mundo un conjunto de Marchas por la Ciencia. Estas marchas comenzaron en Estados Unidos para protestar contra las políticas del presidente del país, Donald Trump, encaminadas a reducir los fondos federales dedicados a la investigación y, muy especialmente, contra su política de menospreciar los datos de la ciencia en temas tan importantes como son los de medioambiente. En Barcelona, la Marcha de la Ciencia reunió a unos centenares de de personas en la plaza de Charles Darwin donde se desarrolló un debate bajo el título de 'La Ciencia, un factor de decisión política'.

A la hora de tomar decisiones públicas, ya sea al definir una ley u optar por alguna infraestructura, tener datos lo más completos posible sobre el estado de la cuestión parece necesario. De dónde sacaremos la energía para hacer funcionar nuestra sociedad, cómo regular las nuevas posibilidades de modificación de los genomas o qué hacer con los cambios que observamos en el clima, son preguntas que debemos tratar de responder lo que implica saber primeramente de qué hablamos y qué opciones existen.

EL CASO DEL CASTOR

Se acaba de publicar un estudio hecho en Estados Unidos que afirma que la inyección de gas en la plataforma Castor cerca del Delta del Ebro podría provocar terremotos de hasta seis grados de intensidad. Se habla de gastos de más de 4.000 millones de euros por una operación que parece que no se va a hacer y que quizá se hubieran podido ahorrar si el estudio se hubiera hecho antes.

Disponer de los datos necesarios y llevar a cabo su elaboración e interpretación de forma que sean útiles a quien los necesita es el trabajo de personas con formación científica y técnica, lo que llamamos «expertos» en alguna disciplina determinada. Una condición indispensable es que los datos con los que se toman decisiones tengan la mejor calidad posible. Esto significa que hay que obtenerlos con los métodos más adecuados y en número suficiente.

También significa estar al corriente de la investigación que se hace en el mundo sobre el tema y finalmente tratar de extraer las conclusiones que se pueda con los datos existentes. Este ejercicio puede ser complicado porque a veces los datos no son suficientes o solamente es posible aproximarse a unas conclusiones con un cierto grado de probabilidad. También puede ocurrir que haya opiniones diversas entre los mismos expertos sobre las conclusiones a las que se llega. Esto se debe a menudo a la libertad de opinión que existe en la comunidad científica y que es una condición esencial para que las ideas se puedan confrontar de forma abierta.

Las cosas se complican aún más cuando alguna conclusión choca con intereses económicos o ideológicos. Se pueden presentar entonces conflictos de intereses que pueden interferir con las conclusiones que se quieren obtener.

INVERTIR RECURSOS

Con todas las dificultades que pueda haber, un gran número de decisiones públicas y privadas deben estar basadas en datos que tengan la mejor calidad posible. Para ello hay que invertir en recursos tanto materiales como humanos para obtenerlos y disponer de medios y de personas que puedan interpretarlos a la luz de lo que sabemos. 

Todo esto significa disponer de una comunidad científica de buen nivel y diversificada para poder responder a las múltiples cuestiones que se plantean y que llegan desde los diferentes ángulos que pueda haber. Hay que evitar conflictos de intereses y eso significa una búsqueda independiente que, en general, implica una investigación pública. 

Tal como van las cosas, parece que el próximo año habrá que repetir la Marcha por la Ciencia

Por esta razón muchos pensamos que un componente esencial de una sociedad moderna, que debe enfrentarse continuamente a retos a los que necesitamos poner las bases con buenos datos y análisis de lo que pasa, es contar con una comunidad científica fuerte, de calidad e independiente. Defender esta idea ahora mismo en Estados Unidos implica oponerse a menospreciar las conclusiones sobre temas como el cambio climático que parecen interferir con los objetivos de la política dominante en su Gobierno

En España puede servir para recordarnos que tenemos un entorno de recortes, de falta de estímulos para los jóvenes investigadores y que contamos con un sistema crecientemente burocrático e ineficiente. Tal como van discurriendo las cosas parece que el próximo año habrá que repetir la Marcha por la Ciencia.

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