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Las protagonistas de la serie de Netflix Las chicas del cable. Maggie Civantos, Blanca Suárez, Ana Fernández y Nadia de Santiago.

Europa es diferente

Mikel Lejarza

Televisivamente, somos originales. Mientras que en el mundo la duración habitual de un episodio de comedia es de 22 minutos, y de un drama 45, con un máximo cercano a la media hora (o la hora en aquellos que se emiten sin publicidad), aquí cualquier serie tiene prohibido bajar de los 75 minutos por capítulo. Vamos, que se asemejan más a lo que conocemos como 'TV movies', que a la ficción seriada. No es nuestra única diferencia con las normas que la TV de EEUU define para el mercado internacional.

'Las chicas del cable' dista bastante de tener el nivel medio de las producciones internacionales de las plataformas de pago

En las últimas semanas hemos comprobado otra, aunque en esta ocasión sea algo compartido por Europa en general. En EEUU los canales de pago ofrecen productos de una calidad media bastante superior a la de las cadenas en abierto, algo lógico puesto que tienen que ofrecer series que el público no pueda consumir gratuitamente para así justificar el cobro de una cuota mensual por poder verlas. Pero en Europa no es así. El estreno de 'Las chicas del cable', la primera serie de Netflix producida íntegramente en España, es sin duda un logro en sí mismo por lo novedoso del hecho y solo por ello sus creadores y productores merecen un aplauso, pero dista bastante de tener el nivel medio de las producciones internacionales a las que estamos acostumbrados en las plataformas de pago.

Al parecer, Netflix pretende acercar cada día más su oferta al público generalista y en ese sentido el objetivo está conseguido; pero si comparamos la recién finalizada 'Sé quién eres' de Tele 5, o la excelente 'La casa de papel' de Antena 3, con la serie de Netflix el resultado nos dice que entre nosotros las mejores series, las que van por delante, las que marcan tendencia, están en abierto y que las cadenas generalistas continúan siendo el motor fundamental del sector audiovisual.

En Europa, las cadenas en abierto son las que mandan y las plataformas de pago las que les siguen

Ocurre algo similar en Gran Bretaña, donde BBC e ITV generan contenido audiovisual de primer orden de manera constante, mientras que la plataforma Sky ha tenido que coaligarse con HBO para coproducir dos series al año con un fondo anual de 250 millones de euros. Se trata de una cantidad enorme y sin duda se verá en el resultado, pero dos series parecen poco ante la avalancha de títulos que surgen de las factorías de la televisión en abierto.

Recientemente ha finalizado la cuarta temporada de 'Line of Duty' en la BBC. Estrenada en junio del 2012, este drama creado por Jed Mercurio cuenta cada temporada con un caso diferente a resolver por los servicios de asuntos internos de la policía y está interpretado por el exfutbolista profesional Martin Compston y la brillante Vicky McClure. Empezó emitiéndose en la BBC 2, donde logró ser el programa más visto en los últimos diez años del canal, por lo que los responsables del grupo de televisión público británico decidieron que en su cuarta emisión los episodios se emitieran por la BBC 1. En esta última temporada el nivel de tramas y personajes ha sido de nuevo extraordinario y ya se ha anunciado la renovación para dos temporadas más que llegará en 2019.

En EEUU la ha comprado la plataforma de pago Hulu, lo que muestra que en Europa son las cadenas en abierto las que mandan y las plataformas de pago las que les siguen.

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