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LA CRISIS POLÍTICA VENEZOLANA

El callejón sin salida de Venezuela

Cristina Manzano

Pese a los 37 fallecidos y más de 700 heridos del último mes y el aislamiento internacional, Maduro no muestra intención de ceder ante la presión popular

El "Ya basta" de Gustavo Dudamel ha resonado en todo el mundo. El famoso director de la Filarmónica de Los Ángeles, hijo predilecto de un chavismo que presumía de haber llevado la música al pueblo, ha alzado su voz para pedirle a Nicolás Maduro que escuche a la gente y que cese el derramamiento de sangre. ¿El motivo? La muerte de un joven de 17 años, violinista en el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, por una bala durante una de las múltiples manifestaciones contra la actual situación del país, el pasado 3 de mayo. 

Otro revés, aunque sea simbólico, para un régimen que sigue burlándose del juego democrático. Su última "ocurrencia", la convocatoria de una Asamblea Constituyente; ya se sabe, si no te gustan las reglas, cámbialas. Sin embargo, pese a los 37 fallecidos y más de 700 heridos durante los disturbios del último mes, pese al cada vez mayor aislamiento internacional, pese a que la gran mayoría de los venezolanos le considera responsable de los principales problemas del país, Maduro no muestra ninguna intención de ceder ante la presión popular. ¿Cómo es posible?

ENFRENTAMIENTO ASIMÉTRICO

Sin un sustituto claro, el régimen no tiene ningún aliciente para convocar unas elecciones perdidas de antemano

En primer lugar, porque se trata de un enfrentamiento asimétrico, entre una oposición en buena medida acosada y un gobierno que controla los recursos económicos, gran parte de los medios y el poder de la fuerza. En ese contexto, todavía no se han producido grietas realmente significativas entre las élites que sostienen el sistema.

Ha habido discrepancias, sí, como la de Luisa Ortega, la fiscal general que hizo revertir la decisión de quitarle los poderes a la Asamblea. Pero todavía nadie parece atreverse a dar un paso decidido para desafiar a Maduro y a los suyos. Sin un sustituto claro, el régimen no tiene ningún aliciente para convocar unas elecciones perdidas de antemano.

El ejército, custodio de la revolución bolivariana, tampoco tiene incentivos para poner en riesgo la extensa red de privilegios -y corrupción- de la que gozan desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1998. 

LÍDERES FUERA DE JUEGO

La oposición busca mantener la presión de la calle, pero su horizonte político, más allá de echar a Maduro, no está claro

La oposición, por su parte, busca mantener la presión de la calle, pero su horizonte político, más allá de echar a Maduro, no está claro. Ese fue el motor que los aglutinó en las últimas elecciones y que los llevó a obtener una amplia mayoría en la Asamblea Nacional. Hoy, sin embargo, los líderes que mejor podrían hacer frente al chavismo están fuera de juego: Leopoldo López, en la cárcel, y Henrique Capriles, inhabilitado.

Ninguno de los escenarios previsibles para que Venezuela salga de este callejón sin salida es alentador. Si se intensifican las movilizaciones, hay un riesgo claro de aumento de la violencia. Pero también pueden desinflarse, con una parte de la población que debe dedicar su tiempo a buscar alimentos y medicinas para poder afrontar la tremenda crisis económica y de desabastecimiento en la que se encuentra el país. Lamentablemente, la posibilidad de que se convoquen unas elecciones anticipadas y de recuperar, poco a poco, la normalidad democrática, parece descartada en estos momentos.

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