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Al contrataque

La hora decisiva

Ana Pastor

Si el domingo Le Pen pierde las elecciones francesas, algunos pensarán que es un fracaso. Pero habrá conseguido millones de votos que hasta ahora no tenía

Fueron más de dos horas de debate. Más de 15 millones de personas frente al televisor para ver por primera vez a Marine Le Pen frente a Emmanuel Macron a solas. (Hace cinco años, en el 2012, el cara a cara de François Hollande y Nicolas Sarkozy fue seguido por dos millones de personas más, y en las elecciones anteriores, en el 2007, el debate entre Sarkozy  Ségolène Royal, por cinco millones más. ¿Cansancio de la política? ¿Candidatos menos atractivos? ¿O que esta vez había partido de Champions a la misma hora?)

Este viernes se conocen las últimas encuestas publicadas en territorio francés. Otra cosa es lo que aparezca en países como Bélgica, donde no hay limitaciones legales. En los últimos días algunos sondeos apuntan a que Macron crece precisamente por la agresividad de Le Pen en ese debate tan bronco y con muchas patadas en los tobillos. Es el territorio en el que mejor se mueve Le Pen, y suele ganar la batalla cuando lleva a su oponente hasta esa frontera.

Quizá por eso en las elecciones presidenciales del 2002 Jacques Chirac dijo que era mejor no debatir con el Frente Nacional cuando se enfrentó en segunda vuelta al padre de la hoy candidata, Jean-Marie Le Pen. Esta vez no han podido negarle esa oportunidad, porque el crecimiento de su partido ha sido tremendo en los últimos años. Guste o no,  tiene un gran respaldo social por motivos diferentes. Lo tiene a pesar de lo que hace y dice. Ahora mismo, Le Pen se ha superado a sí misma otra vez llamando «mierda» a Fillon. Insultos y mentiras como marca propia. Los periodistas que se dedican a hacer pruebas de verificación pudieron encontrar la noche del debate 19 mentiras (Le Monde).

MEZCLA DE MENTIRAS E INSULTOS

Esa diabólica mezcla de mentiras e insultos de la candidata de ultraderecha puede que provoque una mayor movilización de su electorado. Quizá guste verla así siempre. O quizá, como dicen las encuestas, Macron está ya ganando por 20 puntos y muchos decidan que con el partido resuelto no merece la pena ir a votar el domingo. Si Le Pen pierde, algunos pensarán que es un fracaso. Pero habrá conseguido millones de votos que hasta ahora no tenía (hay quien cree que puede duplicar el resultado de la primera vuelta). Millones de votos que seguramente la pueden situar además como la líder de la oposición en las elecciones legislativas de dentro de un mes. Y si no gana veremos, como ocurrió con Donald Trump, si en estas horas previas al domingo su campaña comienza a hablar de pucherazo y de no admitir el resultado si no le favorece. Esto ya lo hemos vivido. Veremos si Francia y los franceses son una excepción como todos deseamos.

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