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Es un juego, un truco. Una estrategia con todo planificado al detalle. Hace tiempo que está decidido, porque en el mes de mayo cualquier club serio ya planifica la próxima temporada. Y para decidir que se recupera a tal o cual jugador, que se ficha éste o aquel, que Mascherano es intransferible o que por Jordi Alba se escucharán ofertas, hace falta un entrenador que apruebe el plan. Porque claro que hay un plan.

No pretenderán que creamos que realmente el escogido para suceder a Luis Enrique la próxima temporada aún no lo sabe

No pretenderán que creamos que realmente el escogido para dirigir el banquillo del Barça la próxima temporada aún no lo sabe. Eso sería incluso irresponsable. Nos engañan. No puede ser que piensen que la decisión de quien ha de impulsar un proyecto que da muestras de agotamiento es accesoria. No hay prisa, no es urgente, nos han llegado a decir, como si nos pudiéramos creer que estarían tan tranquilos si no supieran ya el nombre y si no tuvieran ya su aprobación.

LAS GARANTÍAS QUE EXIGIRÁ LEO

No, claro que ya hay entrenador. No se sentarían a negociar la renovación de Leo Messi si no fueran capaces de decirle quién le va a entrenar la próxima temporada y qué puestos van a reforzar. Cómo enviarían mensajes de tranquilidad sobre la renovación de la estrella si no fuera porque saben que el proyecto le convencerá, porque saben que Messi exigirá unas garantías deportivas, como ya hizo en su última renovación, el verano del 2014.

Y el club debe ser convincente, porque Messi se dará cuenta tarde o temprano, si no lo sabe ya, quizás el mismo 3 de junio cuando se siente ante el televisor, que solo ha jugado una de las seis últimas finales de Champions. Cualquier cosa que no sea la firma del argentino supondría un terremoto de dimensiones desconocidas en la entidad azulgrana. Y eso también está atado, cómo si no iban a aparecer hablando de ello tan sonrientes. Pero lo cierto es que la continuidad de Messi no garantiza el éxito, como demuestra esta temporada.

El club debe ser convincente con Messi, que verá el próximo 3 de junio que solo ha jugado una de las seis últimas finales de Champions

Pero el club tiene un plan, y este empieza por el técnico, con el que ya trabajan, claro. Aunque el secretario técnico, Robert Fernández, dijera hace unos días en RAC-1 que el escogido aún no sabía que iba a entrenar al Barça. No les creáis.

TÁCTICA DE DISTRACCIÓN

Es solo una estrategia de distracción, una forma de ganar tiempo para no incomodar al futuro entrenador ni tampoco al presente. Cómo no van a saberlo, cómo no van a estar trabajando con él cuando Luis Enrique les avisó en agosto que éste podía ser su último año, cuando se sabe de su adiós oficial desde el 1 de marzo. No ha sido un mes en balde. Juegan al despiste. Tranquilos.

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