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EL DETERIORO INSTITUCIONAL POR LA CORRUPCIÓN

Pablo Iglesias, Xavier Domènech y Alberto Garzón en la comparecencia en el Congreso para promover una moción de censura.

JUAN MANUEL PRATS

Sin relato

Joan Subirats

Se le agota el relato al PP y también a los que defendieron su apoyo directo o indirecto en base a la gobernabilidad

La acumulación y reiteración de casos que vinculan al Partido Popular con la corrupción, lejos de llegar al punto de saturación, sigue desbordando cualquier previsión. La 'operación Lezo' ha desencadenado un sinfín de ramificaciones, demostrando además el conocimiento previo y cómplice de muchos de los dirigentes del PP ocupando cargos institucionales significativos. Las maniobras para desactivar las investigaciones judiciales de la Fiscalía Anticorrupción no han conseguido sus propósitos y más bien han enfangado aún más el terreno de juego que comparten política y esfera judicial.

Los populares se están quedando sin sus argumentos centrales en el relato que habían ido construyendo en todos estos años de goteo incesante de casos de corrupción. «Son casos que afectan a personas individuales que se aprovechan de sus posiciones políticas, nada que ver con el PP»; o bien «es un ejemplo más de los defectos atribuibles a cualquier persona, contra lo que no se puede luchar»; o el más risible, «el PP es el partido que más intensamente lucha contra la corrupción». Las vacilaciones y contradicciones de los últimos días de su dirigente más cínico, Rafael Hernando, muestran que el estoicismo rajoniano o la desfachatez llana y simple empiezan a no surtir efecto.

Todo ello está dejando sin espacio asimismo a Ciudadanos y al PSOE, culpables directos de la continuidad de este rosario de gobierno y corrupción del PP. La presentación de la moción de censura por parte de Podemos y las confluencias puede sonar a oportunista, pero no puede negarse que la oportunidad de que cada quien deba asumir sus responsabilidades existe. Al PP ya no le queda ni la posibilidad de cambiar de nombre como hizo CDC. Se le agota el relato al PP y también a los que defendieron su apoyo directo o indirecto en base a la gobernabilidad. Esperanza Aguirre señalaba a Rajoy en el comunicado de su renuncia. Si el presidente no reacciona y el Parlamento no activa la mayoría alternativa existente, el deterioro institucional puede no tener límite.