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El bucle infinito del 'procés'

Enric Hernàndez

El proyecto independentista languidece entre divisiones y bravuconadas, ahorrando a Rajoy el esfuerzo de hacer una oferta a todos los catalanes

La hoja de ruta soberanista tenía en el 2013 plan a y plan b: pedir permiso al Congreso para celebrar la consulta independentista, a sabiendas de que este no sería concedido, para luego convocarlo de todos modos. Ante el veto estatal, Artur Mas aún hubo de improvisar un plan c: el "proceso participativo" del 2014.

Como el "histórico" 9-N para nada había alterado el curso de la historia, el magma independentista trazó en el 2015 otra hoja de ruta. Plan a: elecciones 'plebiscitarias', victoria del 'sí' y 'constituyentes' al cabo de 18 meses. Plan b: si el Estado se oponía, "proclamación de la independencia". El triunfo del 27-S en escaños pero no en votos impuso, pasado un año, otro plan c: el "o referéndum o referéndum" de Carles Puigdemont, "pantalla pasada" que ni siquiera figuraba en el programa de Junts pel Sí.

ENFRIAR EXPECTATIVAS

El 'full de ruta 3.0' se bifurca, de nuevo, en un plan a (el inverosímil referéndum pactado) y otro b (unilateral, burlando a un Estado en guardia). Tras proclamar que esta vez sí que sí, que este referéndum vinculante no habrá quien lo pare, los actores del frente independentista empiezan a enfriar expectativas, trazando cada cual su propio plan c para cuando el Estado, en efecto, bloquee la votación. Desde el "candidato autonomista" de David Bonvehí (PDECat) para unas elecciones autonómicas hasta la declaración unilateral de independencia (DUI) esgrimida por Oriol Junqueras (ERC) como "cláusula de desbloqueo", rechazada por Puigdemont y ahora avalada por la ANC... ante el propio 'president'.

Aun así, Puigdemont anuncia que enviará otra "propuesta en firme" de referéndum pactado, pero Mariano Rajoy le sugiere que se ahorre los sellos. Y, mientras la CUP cuestiona que el Govern prepare en verdad el referéndum, JxSí rechaza pedir el aval de la Comisión de Venecia, como propone Catalunya Sí Que Es Pot a cambio de apoyar la convocatoria unilateral.

El bucle infinito del 'procés' languidece entre divisiones, ocurrencias y bravuconadas, lo que le ahorra a Rajoy el esfuerzo de afrontar el conflicto y formular una oferta atractiva para el conjunto de los catalanes. Triste desenlace.

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