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la carrera al Elíseo

Elecciones en Francia: final europea en París

Carlos Carnicero Urabayen

El 7 de mayo comenzará el renacer de la Unión Europea o su fin tantas veces anunciado tras años en caída libre

Guillotina o promesa de un nuevo despertar. Sobre la papeleta, el nombre de Marine Le Pen o Emmanuel Macron. Tras el escrutinio, el destino de todos los europeos. En París comenzará el renacer de la Unión Europea o su final tantas veces anunciado tras años en caída libre. Solo votan los franceses. Al resto solo nos queda esperar con los dedos cruzados.

Como en las buenas películas de villanos, el bueno y la mala no pueden tener cualidades más opuestas: Macron agita la bandera azul con las estrellas en sus actos de campaña; Le Pen quiere destruir la Unión Europea; puentes frente a muros; esperanza frente a nostalgia; una promesa de domar juntos la globalización frente a quienes quieren desmantelarla idealizando el pasado. Un banquero formado en las mejores escuelas frente a una líder que agita el mensaje del antielitismo populista.

Claro que hay matices: Macron es una esperanza pero también un enigma y es probable que Le Pen –una especie de Madame Trump sin estridencias– no se quiera comer a todos los niños musulmanes de Francia, pero el primero encarna los valores del orden liberal que vieron nacer a Europa tras las guerras y la segunda amenaza su destrucción. La Unión Europea no es perfecta. Necesita cambiar para salvarse. Macron puede ser un catalizador que llegue al Palacio del Eliseo en el momento adecuado. Una oportunidad en un momento difícil, nada más y nada menos.

EQUIDISTANCIA IMPOSIBLE

Marine se ha envuelto en piel de cordero. Esconde su apellido y pretende que olvidemos los orígenes de su partido, el Frente Nacional. Detrás del márketing se encuentra la semilla de la Europa en guerra: extrema derecha, nacionalismo, xenofobia y exaltación de la patria a costa del vecino. Rascas en el partido y asoma el bigote de Hitler. Imposible mantener la equidistancia; incomprensible el papelón de Mélenchon y sus amigos de Podemos. Ejemplar la responsabilidad de los socialistas en sus horas más amargas.

A diferencia del 'brexit', la Unión Europea no soportaría la llegada de Le Pen a su núcleo fundador. Tampoco se salvaría el día de la victoria de Macron. ¿Desaparecerán de la noche a la mañana la enorme cantidad de ciudadanos que no se sienten parte de esta UE? Macron tiene buenas ideas para reformar Europa, pero ¿de dónde sacará la fortaleza que Hollande no tuvo? Sin cambios, solo es cuestión de tiempo que otros Le Pen tengan más suerte.

La fragilidad de nuestro tiempo la encarna Emmanuel Macron, convertido a sus 39 años en nuestro antídoto contra nuevas formas de fascismo. Nunca se ha fajado en campaña electoral. Su partido es de reciente creación y no tiene diputados en la Asamblea Nacional. Apenas dos años como ministro de Economía. Tuvo que separarse del Partido Socialista para poder ser escuchado. Ahora puede frenar a Le Pen y quebrar los deseos de los Putin del mundo. Una amenaza: la tentación de la arrogancia de los que se sienten ganadores. La campaña no está ganada. 'Brexit'. Trump. La abstención. El boicot de Mélenchon. Suerte.

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