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EDITORIAL

Discriminaciones por síndrome de Down

Una sociedad avanzada lo es si lucha porque las personas con discapacidad disfruten de igualdad de condiciones que el resto de la población

En poco más de una semana se han producido dos episodios inadmisibles de los que han sido víctimas personas con discapacidad intelectual. Primero en un pub de Lleida y luego, durante la Semana Santa, en un hotel de Vinaròs (Castellón) fue vetado el acceso a grupos de personas con síndrome de Down. En el segundo caso, con un «trato despectivo» –según la denuncia– y después de que la expedición de ocho personas –más dos de apoyo– se hubiera desplazado desde Barcelona con la reserva hecha y la estancia abonada. «Intentas que tu hija avance y la que no lo hace es la sociedad», lamenta a este diario la madre de una de las personas que no pudo pasar sus vacaciones en el hotel.

Es una queja tan amarga como lógica que nos lleva a pensar que aún queda mucho camino por hacer para la inclusión social de los discapacitados intelectuales. Porque al lado de numerosas iniciativas admirables que fomentan la inserción laboral y social de estas personas conviven aún gestos y actitudes ancladas en prejuicios abusivos y movidos, en los dos casos, por inhumanos motivos empresariales. Es por ello que la denuncia pública debería ir acompañada además de las sanciones que sean normativas para que no vuelvan a repetirse unas situaciones que nunca deberían quedar en la anécdota. Una sociedad avanzada lo es si lucha porque las personas con discapacidad disfruten de igualdad de condiciones que el resto de la población. Lo contrario entra en el terreno de una inaceptable discriminación.

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