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El 'brexit' a lo loco de Theresa May

Carlos Carnicero Urabayen

La convocatoria no detiene el proceso de salida de la UE pero lo complica más

«Dejemos que el pueblo decida» es el mantra favorito de los políticos que no pueden resolver los problemas. Lo ha dicho Theresa May al anunciar sus planes para celebrar elecciones anticipadas el 8 de junio. Los británicos, menos de un año después de haber votado en referéndum para resolver la compleja cuestión de la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea, vuelven a las urnas. La apelación a las esencias de la democracia esconde el fracaso de la política. Los cantos de sirena del populismo agitan pasiones pero no dan resultados.

Las excusas de May para dar marcha atrás –dijo antes que no convocaría a los británicos hasta la fecha prevista, 2020– son insostenibles. Asegura que la división de la política británica amenaza sus planes para llevar el 'brexi't a buen puerto. Pero, ¿qué esperaba? ¿Un silencio cómplice del 48% de los británicos que votaron contra la ruptura y que ahora ven alarmados cómo únicamente piensa en la ajustada mayoría que decidió la separación con Europa?

ESCOCIA E IRLANDA DEL NORTE

Theresa May podría haber apostado por el famoso pragmatismo británico: salida de la UE manteniendo una relación estrecha con Bruselas. Ello permitiría poner en marcha lo decidido por la mayoría sin olvidar a la gran minoría. Y evitaría graves problemas: un nuevo referéndum en Escocia y poner en riesgo la paz en Irlanda del Norte ante la posibilidad de volver a instalar una frontera dura. Por no mencionar los problemas económicos derivados de un divorcio no amistoso con la UE. 

May quiere que los electores den luz verde a su alocado plan de 'brexit duro'. En realidad, es una forma de evadir su responsabilidad dada la situación en la que se encuentran sus adversarios. La oposición es un páramo. El laborismo está a casi veinte puntos en las encuestas, capitaneados por Jeremy Corbyn, veterano euroescéptico al que casi nadie imagina como primer ministro. El UKIP está en medio de batallas internas. La esperanza del europeísmo la representan los liberales, la única fuerza desacomplejadamente europeísta y alarmada con los planes de la primera ministra.

CRONÓMETRO EN MARCHA

El momento de la convocatoria no podría ser peor para el proceso de salida de la Unión. El 29 de marzo May envió la carta oficial al presidente del Consejo Europeo notificando la decisión y poniendo en marcha el 'cronómetro del brexit', con dos años para negociar las condiciones de salida. La campaña electoral no interrumpe el reloj y solo complica más las cosas ya que el tiempo para negociar multitud de asuntos –sobre los que no hay un precedente– es ya de por sí escaso. La maniobra de May pretende fortalecerla al frente del Gobierno a costa de los intereses de su país.

Las elecciones en Reino Unido se suman a las celebradas hace poco en Países Bajos, las que tendrán lugar en Francia a finales de esta semana y las alemanas de septiembre. Quizá Italia también saque las urnas. Parálisis a la vista en medio de múltiples crisis que urgen una gran respuesta

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