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Suárez remata a la portería de Buffon en pugna con Chiellini.

Los tiburones de Chiellini

Sònia Gelmà

No fueron decisivos en Turín, como tampoco lo habían sido en París. De hecho, ni siquiera fue suya la mejor oportunidad que tuvo el equipo en el Juventus Stadium. En unos cuartos de final de Champions, las estrellas marcan las diferencias y en la ida el tridente no compareció. Pero si están inspirados, no hay resultado que pueda parecer suficiente. Solo hay que fijarse en las palabras de Chiellini sobre esa delantera que forman MessiNeymar Suárez: "Si tienes miedo, son como los tiburones, huelen la sangre”. Es la gran baza del Barça, el poder intimidatorio del tridente, del equipo y del Camp Nou.

Días antes del partido ante el PSG, el equipo francés reunió a cuatro de sus jugadores titulares en una cena: VerrattiDraxlerMeunier Matuidi. Acababan de endosarle un 4 a 0 a los de Luis Enrique. Les habían pasado por encima, y sin embargo, la conversación viró sobre lo grande que era el Camp Nou, lo difícil que iba a resultar aguantar el resultado y si firmaban pasar a cuartos perdiendo 5 a 1. Significativo.

El discurso previo de los jugadores de la Juventus quizás no llegue a ser tan reverencial como el de aquella cena donde el PSG empezó a perder la eliminatoria, pero sí es igual de prudente. Ese temor, esa duda, es producto de años y años de exhibiciones encabezadas por un tiburón argentino que rara vez pasa dos noches sin atacar.

MÁS EXPERIENCIA

A priori, la Juventus es un equipo más experimentado, ni que sea por el peso de la historia de su camiseta. Defensivamente son mejores, menos inocentes y con muchas más argucias para parar un partido. Además, su plan inicial es más ambicioso. Si Allegri no engaña, su intención será marcar, y a ser posible dos goles. Pero pese a todas las precauciones, los tiburones -que fallaron en la ida- están hambrientos y merodearán por ese césped que tan imponente les resulta a los rivales, con esa voracidad que les hace temibles, a la espera de detectar una mínima duda. La tuvo el PSG y no salió vivo.

La remontada de octavos pone en guardia a la Juve, pero por otra parte añade un punto de confianza al Barça que, de otra manera, sería casi imposible de inyectar en un grupo que no ha tenido tiempo material para recuperarse del golpe de Turín. Tras el 6-1, los tiburones saben que si están atentos, la presa puede dar una oportunidad, y para entonces tendrán que ser rápidos y contundentes. Si cumplen en ataque, solo cabe esperar que la actuación defensiva de todo el equipo sea digna también de tiburones, y no de osos perezosos.

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