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Susana Díaz tiene "una capacidad de trabajo inmensa y sobrehumana". Según la Secretaria del PSOE en Sevilla, Verónica Pérez, eso es algo que "nadie duda en España". Eso, y su empeño por "dejarse la piel en todo lo que afronta". Estos son los argumentos de sus partidarios para defender que Díaz puede ser perfectamente secretaria general del PSOE y presidenta de la Junta de Andalucía. Yo me lo creo porque en los últimos tiempos de Pedro Sánchez, los que precedieron a su decapitación, podemos decir que Díaz ya ejercía como la todo del partido de Despeñaperros para arriba y de Despeñaperros para abajo. Pero habría que decirles a los palmeros que la desmesura en el halago roza la vergüenza ajena. No hace falta tener cualidades sobrehumanas para compatibilizar cargos durante un periodo limitado de tiempo. Se es capaz o incapaz. No hay más. 

En estos casos, es interesante plantearse el debate al revés, es decir, cambiando el sujeto por alguien que está en las mismas circunstancias, pero es de otro partido. ¿Cree Pérez que María Dolores de Cospedal es un ser superior que trasciende a lo humano por ser líder del PP en Castilla-La Mancha, ministra de Defensa y secretaria general o eso solo vale para los socialistas susanistas? La respuesta en sencilla. Veamos. Febrero de 2017. El PSOE de Castilla-La Mancha critica a Cospedal porque "su afán por acumular cargos aferrándose al sillón de la secretaría general del PP hace que la región pierda peso en la nueva dirección que saldrá del Congreso Nacional". Mismas fechas, mismo partido: "Cospedal está más cuestionada que nunca dentro de su propia formación por su afán de acumular cargos y eso ya no gusta a muchos populares". También hace cuatro días que le reprochaban su "ambición sin límites". En años anteriores, cuando los socialistas no vislumbraban la traumática salida de Sánchez y el desembarco de Díaz en Madrid, arremetían igualmente contra Cospedal al asegurar que "todos los partidos necesitan un líder que se dedique 24 horas a la región, a jornada completa". Y añadían: "No puede venir cada quince días a regar las plantas de su patio". 

Hay que decir que también el PP cayó en el doble discurso, cuando criticaban la ambición de Díaz por querer controlar el PSOE desde la Junta de Andalucía. No aprenden. Por atizar al adversario con lo que sea y cuando sea, caen en el ridículo y en el cinismo más absoluto. Ahora hay que creerse que Díaz es una persona con capacidades sobrehumanas, nunca vistas en otros partidos, porque lo dice una de sus subordinadas, que un día fue "la máxima autoridad del PSOE". Se les acaban los adjetivos para definir la idoneidad de la lideresa en su carrera hacia la dirección del partido, mientras Sánchez sigue vivo y coleando. Seguramente, también será sobrehumana la distancia entre uno y otro en la recogida de avales para las primarias. Sin embargo, no deja de ser llamativo que la inmensidad de Díaz no haya sido suficiente para dar por muerto a su rival. 

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