Un país con un papel decisivo

Diez claves sobre el referéndum constitucional de Turquía

Más allá del resultado, lo que ya se puede constatar es que esta consulta ha contribuido a polarizar a la sociedad turca todavía más

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Ceremonia de conmemoración del día de la República en Turquia.

Ceremonia de conmemoración del día de la República en Turquia. / AFP/ADEM ALTAN

Este domingo los ciudadanos turcos votarán en referéndum si dan su aval a una reforma constitucional que, de aprobarse, cambiará el sistema político del país. Podría ser el cambio mas significativo desde la creación de la República y el momento en que se somete a votación, meses después de un intento de golpe de Estado, uno de los más tensos. Para no perderse en la política turca y comprender la importancia de este referéndum hay que tener presentes estas diez claves:

1. Un referéndum trascendente

La reforma constitucional implica un cambio radical de sistema político. No es la primera vez que se reforma la Constitución, pero rsta es la reforma más profunda. Si se aprueba, el presidente de la República se situará en el centro del sistema político, acumulando mucho más poder que el resto de instituciones. 

2. Un contexto convulso

Las circunstancias en que se desarrolla este referéndum son excepcionales. El referéndum se celebrará bajo del estado de emergencia. El Gobierno declaró el estado de emergencia después de la intentona golpista de julio 2016. Además, meses antes se rompió el alto al fuego del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y los enfrentamientos entre esta organización y las fuerzas de seguridad se fueron trasladando a los núcleos urbanos del sureste del país. Cabe añadir que Siria lleva seis años en guerra y los efectos sobre Turquía son cada vez más intensos, tanto en materia de refugiados como por las posibilidades de verse implicada en los combates. 

3. Un modelo hiperpresidencial

Si se aprueba la reforma Turquía pasará a tener un sistema presidencial a la turca. Un sistema presidencial puede ser tan democrático como uno parlamentario. El problema con la versión que se les propone a los turcos es falta de contrapesos, lo que en inglés se conoce como mecanismos de checks and balances. La separación de poderes también quedará erosionada. El caso más claro es que, de aprobarse la reforma constitucional, el Presidente controlará la elección de casi mitad de los miembros del Alto Tribunal de Jueces y Fiscales. 

4. Una campaña desigual

Uno de los aspectos más polémicos de este referéndum es que la campaña del sí lo tiene todo a su favor. O, dicho de otra forma, el no parte en clara desventaja. Por un lado, porque los medios públicos y buena parte de los privados están claramente alineados con Erdoğan, con su Gobierno y con la campaña del . Por otro lado, porque bajo el estado de emergencia cualquier acto político necesita autorización previa.

 

5. Una población dividida

Las encuestas apuntan a un empate. No obstante, hay dudas sobre la fiabilidad de las encuestas a la luz del clima de tensión política que impera en el país. Algunos analistas argumentan que los votantes del no ocultan sus preferencias por miedo social (se conoce como social desirability bias, en inglés). Además, según las encuestas, hay cerca de un 10% de votantes indecisos. Podrían ser votantes del no, votantes del AKP que no están convencidos de la necesidad de esta reforma o votantes nacionalistas rebeldes que rechazan el seguidismo de su partido con los deseos de Erdoğan.

6. Una sociedad movilizada

El nivel de participación va a ser muy importante. Y en Turquía suele ser alto. Este punto va a tener un impacto determinante. Especialmente si algunos votantes que están en desacuerdo con la disciplina del partido deciden no acudir a las urnas. Se trata de votantes tradicionales del AKP y MHP que ante la disyuntiva de votar en contra de sus principios o romper la disciplina de voto, puedan optar por la abstención.

7. El voto de la diáspora

El rechazo de varios países europeos a permitir que políticos turcos hicieran campaña a favor de la reforma ha situado el voto de la diáspora en el foco mediático y político. Según los primeros datos, está aumentando el nivel de participación en el exterior. Pronto sabremos si se repite la pauta de anteriores comicios en que las diásporas apoyaron más a Erdoğan de lo que lo hace el conjunto de la sociedad. Esta vez su voto podría ser decisivo para inclinar la balanza.

8. El factor kurdo

El nivel de movilización de los votantes kurdos también será determinante. Una parte de la población kurda, la más conservadora y religiosa, ha votado tradicionalmente al AKP. No obstante, el giro nacionalista del AKP y las políticas del Gobierno en el sureste del país podrían hacer que este segmento o bien no acudiese a las urnas o votase en contra de la reforma.

9. El 'efecto Aksener'

El otro elemento determinante será cómo voten los seguidores del partido nacionalista de derecha, el MHP. Su líder Devlet Bahceli ha apostado por el sí, pero si rival interna, Meral Aksener, apuesta por el no. Su voto puede decidir no solo la reforma de la Constitución sino el futuro del sistema de partidos turcos. Si se materializa la escisión y surge una nueva fuerza política de derechas, puede acabar provocando más tensiones en el seno del AKP.

10. La cohesión del AKP

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No son solo los kurdos, también hay votantes turcos del AKP que se plantean votar en contra de la reforma constitucional. Algunos líderes tradicionales de este partido también han optado por no hacer campaña al lado de Erdoğan. Las divisiones dentro del AKP son uno de los secretos mejor guardados y uno de los motivos por los que, a pesar de haber acumulado cada vez más poder, Erdoğan se siente amenazado. Si alguno de los lideres tradicionales de este partido declarase que van a votar no estos días previos al referéndum, la campaña podría dar un vuelco. 

¿Qué podemos esperar? Hasta que se produzca el recuento no sabremos quién ha ganado. Algunas encuestas muestran que el sí está subiendo, pero otras dan un par de puntos de ventaja al no. Toca esperar. Incluso 24 horas puede ser un período largo para la política turca. No sabemos el resultado, pero lo que ya se constata es que este referéndum habrá contribuido a polarizar a la sociedad turca todavía más.