30 mar 2020

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Peccata minuta

Rubianes en el 2007 en el bar Emilia (calle del Almirall Cervera), con los dueños Evaristo (izquierda) y Paco.

VICENS FORNER

Calle de Pepe Rubianes

Joan Ollé

Conocí a José Rubianes Alegret justo antes de la subida al cielo de Luis Carrero Blanco. Y ahora leo que usurpará al gaditano Pascual Cervera y Topete -tan almirante y marino como Carrero- el nombre de un calle

Conocí a José Rubianes Alegret justo antes de la subida al cielo de Luis Carrero Blanco. Luego, con Francisco Franco Bahamonde ya instalado en el Valle de los Caídos, le propuse participar como actor en uno de los primeros espectáculos de Dagoll Dagom; me dijo que no podía, que iba de culo: sus clases de francés, su dedicación al partido, Lucila… Pero al final aceptó, a condición de que solo representaría la obra un fin de semana en la Aliança del Poble Nou, y luego, aire. Un fin de semana que, gozosamente, se prolongó más de tres décadas.

Y ahora leo en los papeles que el galaico-catalán usurpará al gaditano Pascual Cervera y Topete –tan almirante y marino como Carrero Blanco– el nombre de la calle que une la de don Juan de Borbón –otro lobo de mar– con el Mediterráneo. ¡Qué gozada tragarse una buena paella en el Suquet del Almirall –¡otro almirante!– y luego pasear la digestión por la calle de nuestro amigo!

Pero también leo que la Audiencia Provincial de Madrid ha admitido a trámite la querella presentada por la Asociación de Defensa del Valle de los Caídos contra José Miguel Monzón Navarro –más conocido por Wyoming o Gran Wyoming– y su aliado Daniel Mateo Patau por soltar en su programa 'El intermedio': «El Valle de los Caídos, en el que trabajaron miles de esclavos del franquismo, alberga la cruz más grande del mundo, y eso es porque Franco quería que esa cruz se viera de lejos porque quién va a querer ver esa mierda de cerca». Y redobla Mateo en un tuit: «¿Os he comentado lo bonito que me parece el Valle de los Caídos? Desmontaría la Sagrada Familia para hacer otro allí...». «¿Quién puede decir que España nos roba cuando nos ofrecen lo mejor de ellos mismos?»

Supongo que algún salvapatrias de turno no tardará en querellarse contra Andreu Buenafuente Moreno por la reciente entrevista a Carrero Negro en su 'Late Motiv', donde el actor de color –negro– Miquel Àngel Ripeu Toraó encarnaba al oscuro almirante:  «El humor no tiene límites. El límite está en el cielo. Eso pretendía ser una metáfora pero en mi caso es verdad», decía Ripeu. 

LOS LÍMITES DEL HUMOR Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

No puede entenderse la emisión de Buenafuente sino como un solidario y frontal desafío a la Audiencia Nacional sobre los límites del humor y la libertad de expresión en general. De muy diferente signo y planeta deben ser dos instituciones como el Ayuntamiento de Barcelona y la Audiencia cuando el primero homenajea a un cómico que nunca dejó de cagarse en Dios y en todo, y la segunda castiga con un año de cárcel a una joven transexual de 21 por cuatro viejos chistes colgados en la red. Y es en estos casos cuando a uno le vienen unas irreprimibles de ganas de huir al galope de la peor de las Españas.