01 abr 2020

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Una persona sin hogar en una calle de Barcelona.

JOAN CORTADELLAS

Los 'culebrones' políticos tienen poco que ver con el día a día ciudadano

Este artículo podría estar dedicado a darle otra vuelta al ‘procés’, pero mejor les evito el bostezo cuando no la tortura. Lo que tenga que ser será (o no).

Tal vez estaría bien dedicárselo a todos los militantes del PSC a los que gustaría escuchar a Miquel Iceta gritando “Pedro, sálvanos de Susana”, pero como no pasará no hace falta decir más.

Habrá quien crea que estaría bien recrear lo mal que empieza el partido de los ‘comuns’ y el frío que puede pasar Podem fuera del ‘colauismo’. Tiempo habrá para comprobarlo.

Tal vez estaría bien insistir en que el presidente de Murcia no dimite por decencia sino para evitar un gobierno tripartito. O recordar la cara dura del director general de Tráfico.  

Tampoco estaría de más ironizar el rato que haga falta con la tinta dedicada a Gibraltar o reconocer que está naciendo una estrella: Alfonso Dastis.

Pero no. Las líneas que le quedan a este texto estarán dedicadas a él. Vive en un cajero, en el cruce entre las calles Consell de Cent y Villarroel. Es un hombre ordenado, al que le gusta tener una vela encendida. Guarda sus libros en un rincón y siempre deja su ‘cama’ hecha. Le gusta leer el diario y cuando hace buen tiempo acostumbra a sentarse fuera. Es una de las casi 900 personas que cada noche duermen en las calles de Barcelona. Él es uno de los que vemos cada día pero con los que intentamos no cruzar la mirada para no incomodarnos. Él tiene un nombre y seguro que una historia, pero sus vecinos no la conocemos. Solo sabemos que es de ese 73% de personas sin techo que llevan más de seis meses sin un hogar al que regresar.

¿Qué debe pensar del ‘procés’, de Susana, de Pedro, del podemismo catalán o de la corrupción cada vez que lee los respectivos culebrones en la prensa? Pues a lo mejor lo mismo que usted que sí duerme bajo un techo más o menos digno. Simplemente le da igual porque lo único que quieren es que su hoy no sea peor que su mañana.

Así que le dejaré un ejemplar en el rincón para que sepa que el periódico habla de él porque hoy se lo merece más que ellos.