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La dilación en una prueba de diagnóstico. El largo trayecto hasta la visita a un especialista... ¿hasta cuándo aguantarán las costuras de la sanidad pública?

Los recortes matan, se atrevió a decir el PSC en el 2011. El espot de campaña resultó tan tétrico que decidieron retirarlo. Causaba más rechazo que adhesión. Pero el mensaje nunca murió. Era el temor de la calle. Activistas, asociaciones y enfermos lo han gritado durante estos años, también profesionales de la sanidad. Ahora, los juzgados deberán dirimir qué hay de cierto en ese clamor. La Audiencia de Barcelona ha ordenado investigar si la muerte de 10 pacientes del servicio de cardiología del Vall d’Hebron tiene alguna relación con los recortes en sanidad. La denuncia parte del que fuera jefe de servicio de cirugía de dicho hospital, Manuel Galiñanes, quien, a pesar de ser destituido del cargo, no cejó en su lucha por desvelar el impacto de los recortes en la sanidad pública.

La sentencia corroborará o no si hay muertes por la espera. Por esas citas que parece que nunca van a llegar. Una intervención programada con tantos meses de demora que el temor al empeoramiento es algo más que una inquietud. La dilación en una prueba de diagnóstico que dispara la ansiedad. El largo trayecto hasta la visita a un especialista que reconcome la paciencia. Esas esperas, sin necesidad de un juez, ya sabemos que están preñadas de sufrimiento, de nerviosismo, de preocupación. También para los profesionales sanitarios, sometidos a una presión ya demasiado larga e intensa. ¿Hasta cuándo aguantarán las costuras de la sanidad pública?  

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