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Análisis

¿Cambiando de objetivos en salud?

Carme Valls-Llobet

Hasta ahora no se ha estimulado el ejercicio físico en los planes sanitarios públicos, pero sí los fármacos para bajar el colesterol

La salud de los seres humanos no solo depende de la ausencia de enfermedad, sino también de un equilibrio entre factores psicosociales, hábitos de vida y calidad del medioambiente. Los riesgos para la salud deben ser evitados, y la vigilancia de la salud de la población debe incluir tanto los controles de la calidad del agua, el aire y los alimentos como el estímulo de los hábitos favorables. La Agència de Salut Pública de Catalunya ha publicado cifras de la salud de la población que indican que el 70% tiene hábitos de vida sedentaria, con predominio en las mujeres de edades superiores a los 40 años. Teniendo en cuenta la cifra actual de diabetes obesidad, el estudio afirma que se podrían evitar muchas muertes anuales si pudiéramos corregir la falta de ejercicio regular y continuado. Estas conclusiones coinciden con lo que conocemos de la literatura científica internacional.

BENEFICIOS MÚLTIPLES

La corrección del sobrepeso y la obesidad ya es por sí misma una fórmula para evitar que aparezcan nuevos casos de diabetes tipo 2, que también tienen predominio entre las mujeres. Y aunque para hacerlo se debe limitar el exceso de ingesta, el ejercicio físico, que puede adoptar muy diversas modalidades, es imprescindible para mantener un peso saludable. Desde andar de manera regular media hora al día con paso rápido, hasta la bicicleta móvil o estática, la natación, la gimnasia o el baile son modalidades para activar el cuerpo y la mente.

Hay que desarrollar estrategias que ayuden a modificar los hábitos de vida de las personas sedentarias

El ejercicio modula también el riesgo de osteoporosis fracturas. La actividad física moderada mantiene la agilidad articular y la fuerza física necesarias para evitar obstáculos o para sortearlos. Muchas de las fracturas que se producen en la tercera edad son debidas a la falta de agilidad y podrían haberse evitado con una mejor preparación física. Se ha demostrado también el beneficio en la prevención del cáncer de mama. En especial, el ejercicio físico debe contribuir a perder obesidad abdominal y a perder cintura, que es un factor de riesgo de la diabetes, el infarto de miocardio y el mismo cáncer de mama.

PREVENCIÓN DEL ICTUS

Pero muchos de los profesionales de la salud que se dedican a la asistencia sanitaria y a la prevención saben lo difícil que es modificar los hábitos de vida de las personas sedentarias si no se adecúan estrategias destinadas a la prevención. El conocimiento que aportan las encuestas de salud tendría que influir en modificar los objetivos con los que se estimula la actuación de la asistencia sanitaria. Hasta la fecha se ha incluido el control de la hipertensión, con resultados buenos en la prevención del ictus. Pero no se ha primado el estímulo del ejercicio físico en los objetivos de sanidad. Por el contrario, se ha primado la disminución del colesterol hasta límites de desnutrición, y se ha convertido este riesgo en casi una enfermedad tratada con fármacos. ¿Por qué en lugar de estimular el ejercicio medicalizamos un factor de riesgo? Es necesario ponerse las pilas para cambiar objetivos y prioridades.

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