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LA RECOGIDA DE BASURAS EN BCN

Un hombre recoge un pantalón de los contenedores, en Nou Barris.

ELISENDA PONS

Problemas no residuales

Joan Subirats

El pecado original se produjo al generalizar el sistema de contenedores y hacer tremendamente cómodo la recogida de residuos de todo tipo

El Ayuntamiento de Barcelona ha puesto de manifiesto la situación problemática en que nos encontramos en relación a la cuestión de los residuos urbanos. Lo que los actuales responsables del tema ponen de relieve es que ni se ha logrado reducir la generación de residuos y que además la selección de los mismos, sobre todo en lo referente a materia orgánica, deja mucho que desear. El problema no es de ahora. Viene de hace años. Y resulta encomiable que se quiera afrontar el problema cuando todo el mundo sabe que no es precisamente un tema sencillo, y que de no hacerse bien acaba generando problemas políticos de gran calado.

El pecado original se produjo al generalizar el sistema de contenedores y hacer tremendamente cómodo la recogida de residuos de todo tipo. A cualquier hora, en cualquier momento, cualquiera puede lanzar en ese agujero sin fondo de un contenedor a pocos metros de casa cualquier cosa que no desee. Muchos pensarán que eso es precisamente lo bueno. Pero, si se observa lo que ocurre en los países más avanzados se verá que andamos muy equivocados. La gran comodidad de acceso y la disponibilidad sin límite del recurso contenedor-agujero negro, favorece la total inhibición de las prácticas más correctas en el tema. Unas prácticas que exigen implicación ciudadana (separación), atención específica al tema (horarios y días específicos de recogida), incentivos a la reducción (relacionando cantidad y coste) y sanciones a los que pasan de todo.

El resultado de aquella opción lo sufrimos ahora. Y lo más visible lo tenemos en la separación de la materia orgánica. Bienvenida sea la constatación del problema y las medidas a implantar (recogida puerta a puerta en algunos barrios, reforzar la educación e información sobre materia orgánica, cambiar la ubicación de contenedores específicos,…). Se necesita convicción política, transparencia y voluntad de experimentación y de implicación ciudadana. Porque no es una tema únicamente del ayuntamiento. Es un problema colectivo en el que resulta fundamental generar complicidades con la gente.