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No está claro que el PSOE pueda salir con un cuadro médico llevadero del combate a cara de perro de las primarias

La lucha interna que hay en el PSOE es, en mi opinión, bastante deprimente y sobre todo, tremendamente irresponsable. No estamos ante dos dirigentes que confrontan sus ideas, que desarrollan un debate constructivo y que gane el mejor. Estamos ante un combate a cara de perro, un verdadero choque de trenes, del que no está claro que el partido pueda salir con un cuadro médico llevadero. 

La candidatura de Pedro Sánchez ha hecho público un vídeo en el que se preguntan: "¿Qué socialismo crees que volvería a emocionar a un país?". A partir de ahí, presentan a Sánchez como el defensor del 15-M, el que puede volver "a hacer su lucha la tuya", "el que sigue luchando a su lado". Y eso a pesar de que si no recuerdo mal, una de las características del 15-M es que sus protagonistas nunca quisieron ser utilizados por ningún partido ni se sentían patrimonio de ningún representante político. Pero es que además, Sánchez tiene cada vez menos de Pedro y más de Pablo. Y entre la copia y el original, entre la marca blanca y lo genuino, es justo y natural optar por lo segundo.

DOS BATACAZOS

En ese vídeo, lanzado por la candidatura del exsecretario general del PSOE, se preguntan también si --frente a ese PSOE del 15-M, de la gente-- prefieres "el socialismo que se abstiene". Esa frase viene acompañada de imágenes de Rajoy, Aguirre, Francisco Granados, Camps o Luis Bárcenas. Es muy efectista, eso sin duda. Pero me parece de un maniqueísmo bastante barato. Faltan matices por todas partes, a pesar de que no es algo que se lleve mucho. ¿El PSOE se abstuvo? Sí. ¿Permitió así el Gobierno de un partido infestado de graves escándalos de corrupción? Sí. ¿Era el partido más votado por los españoles? Sí. ¿Fue Pedro Sánchez el candidato del PSOE cuando se dio ese resultado? Sí. ¿Fue Pedro Sánchez el que asumió las tesis del Comité Federal, contrarias a pactar con los independentistas? Sí. ¿Fue Pedro Sánchez el que, por lo tanto, asumió unas tesis que hacían imposible construir una mayoría alternativa? Sí. Pero es que, además, tras la repetición de las elecciones, Sánchez jamás aclaró cuál era su plan. ¿Quería saltarse las líneas rojas del Comité Federal? Nunca lo dijo abiertamente. ¿Quería volver a someterse a las urnas por tercera vez? Nunca lo dijo abiertamente. ¿Y por qué tenía su partido que mantenerle como candidato después de dos batacazos consecutivos? 

Por otro lado, Susana Díaz personificó la estrategia que culminó en aquel Comité Federal que degolló a Sánchez. Fue una jugada política demasiado arriesgada, que alteró mucho a la militancia y que era lo que parecía: un intento por hacerse con el control del PSOE. Ahora, ella exhibe como gran activo el apoyo de los que mandaron o mandan en él. Pero es curioso porque, a pesar de ello, nadie se atreve a dar por muerto a Sánchez, que se ha erigido en defensor de la militancia. Yo no le veo ninguna ventaja a semejante ruptura. Y sinceramente, algunos argumentos de campaña invitan a tirarse al suelo por lo que pueda pasar el día después. 

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