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No son nuevas las subidas al ataque-micrófono en mano de Gerard Piqué. Sus declaraciones del martes en la zona mixta del Stade de France me hicieron reflexionar sobre varias cuestiones. Lo primero que pensé fue en lo injusto que era robarle el protagonismo a sus compañeros. Un protagonismo ganado en el campo al vencer a Francia, una gran oportunidad para, por ejemplo, Gerard Deulofeu, a quien tanto le ha costado acceder a un evento de ese nivel. La imagen de Thiago con cara de incredulidad pasando por detrás de Piqué mientras este se despachaba a gusto lo decía todo. Imagino la desesperación de Lopetegui al ver que uno de sus pilares desviaba el foco a cañonazos tras una gran victoria de la selección hacia temas ajenos al Francia-España.

Piqué maneja como pocos deportistas las redes sociales. Desde ellas reclama una y otra vez rigor a los medios de comunicación. Y no le falta razón en muchas ocasiones. Pero sin darse cuenta, cayó en la misma trampa que esos medios a los que él reclama: tocar de oído. La señora que imputó a Messi Neymar no es Marta Silva, exabogada general del Estado y exsecretaria de la Junta Directiva del Real Madrid. Porque de hecho no fue una señora, sino un señor y simpatizante del Atlético de Madrid, Edmundo Bal Francés, jefe penal de la Abogacía del Estado, quien imputó a los jugadores del F.C. Barcelona, según puntualizó horas después él mismo en una carta publicada en 'El Confidencial'.

SER Y PARECER

Cuenta Alfredo Relaño en la Cadena SER que la mencionada Marta Silva, presente en el palco el día del Real Madrid-Wolfsburgo, bajó hasta las inmediaciones del vestuario para recibir la camiseta de Cristiano Ronaldo, que acababa de firmar un 'hat trick'. Un acto propio de una exsecretaria de Junta, pero menos compatible con la imagen de quien representa jurídicamente al Estado y despacha temas como los casos Neymar Messi, aunque no haya intervenido directamente en ellos. Es cuestión de “ser y parecer”.

Piqué le desagrada la imagen que destila el palco del Bernabéu. Esa foto no es nueva ni exclusiva de la actual directiva. Es cierto que Florentino Pérez, obsesivo como es con la imagen que transmite el club, cuida escrupulosamente a sus invitados, supervisa la lista y hasta su ubicación en el palco. Pérez es un gran anfitrión y se rodea de expresidentes de gobierno como Jose María Aznar, políticos, empresarios, ministros, artistas, periodistas y rostros de la vida social madrileña. Es frecuente ver a presidentes de otros países o primeros ministros. El Rey Juan Carlos también es asiduo en las grandes citas.

LA REPRESENTACIÓN DE VALORES

A escala Catalunya, sucede lo mismo en el Camp Nou. Solo que allí es Artur Mas en lugar de Aznar Puigdemont en vez de Rajoy. Empresarios y políticos catalanes. De lo que no cabe duda es de que la foto del palco del Bernabéu gana mucho cuando sale Rafa Nadal, que representa como nadie los valores del Real Madrid.

A la lista de equívocos del martes hay que sumar la de Ramos, que en su intento por defender lo que le tocaba, y en su condición de capitán del Real Madrid, no desmintió la afirmación de Piqué sobre el palco blanco, que pareció aceptar, sino que optó por añadir que “en todos los palcos se mueven hilos, no solo en el Bernabéu”.

Hubo un tiempo en que los portavoces de los valores barcelonistas eran Guardiola, Puyol o Xavi. Siempre fueron respetuosos con el Real Madrid como club. Rivales encarnizados pero respetuosos. Todos ellos fueron capitanes. Piqué no lo es. Sus compañeros sabrán por qué.

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