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Pequeño observatorio

No convertir una posibilidad en una sentencia

Josep Maria Espinàs

Hay que evitar las afirmaciones dogmáticas: fumar puede matar, pero no es seguro que lo haga

Hay un hecho, un error, que me tiene preocupado, porque se exhibe impunemente en todos los estancos. Es una frase que está impresa en letras muy grandes en todos los paquetes de tabaco. La frase es: El tabaco mata. Naturalmente, no puedo estar de acuerdo con esta sentencia. Como escritor me he interesado siempre por el significado de las palabras y su uso en las frases. Y he procurado evitar siempre que una afirmación rotunda sea dogmática.

He entrado en el estanco que tengo delante de casa. La estanquera desde hace muchos años, Marta, ha dejado el puesto a Mercè, a la que he pedido permiso para anotar las frases que figuran en letras grandes en los paquetes de tabaco. Fumar mata, pero también esto: Provoca infartos, daña los pulmones, reduce la fertilidad, obstruye las arterias, provoca embolias, causa invalidez... Iba anotando todos estos males tan lamentables hasta que he pensado que ya era suficiente.

¿Qué es afirmar? Muy sencillo: declarar que una cosa es. Pues las afirmaciones que aparecen en los paquetes de tabaco son mentira. La generalización siempre invalida la fuerza de unos hechos concretos. Quizá por mi lejana formación jurídica, soy sensible a todas las sentencias que no se basan en una justa valoración y precisión de las palabras. Admiro, en cambio, la observación de Schopenhauer cuando dijo del cigarro: «Sustituto voluntario del pensamiento». Cuando he dudado de cómo seguir un texto, más de una vez una lenta calada me ha sido de utilidad.

Como el tema del tabaco es muy sensible, yo quisiera que el militante antitabaco me entendiera: yo soy partidario de que los jóvenes no empiecen a fumar. Y estoy en contra de las sentencias injustas y totalitarias: Fumar mata. Debería decir que puede matar. Responsables de las campañas antitabaco: adviertan del riesgo que corren los fumadores, pero no les condenen a muerte. Algunos fumadores hemos llegado a la vejez y hemos sido amablemente indultados.

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