La primavera educativa

La nueva escuela ha de educar para la autonomía personal, la libertad y al mismo tiempo promover la solidaridad y la transformación social, que sea inclusiva, y forme integralmente

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La Rambleta del Clot 8La veterana escuela aspira este curso a ser innnovadora.

La Rambleta del Clot 8La veterana escuela aspira este curso a ser innnovadora. / JOAN CORTADELLAS

No basta hoy día con afirmar que la educación tiene que cambiar, una necesidad  ampliamente reconocida. La realidad es que la educación está cambiando de forma muy acelerada y a la máxima velocidad a la que puede cambiar, teniendo en cuenta la complejidad y el trabajo que comporta la naturaleza del cambio –sin precedentes- que se está produciendo. Este cambio lo diseñan e implementan, con trabajo e ilusión, equipos directivos, maestros y profesores de escuelas públicas pero también de centros concertados o privados. Es una transformación general y sistémica. Es un cambio, si se quiere con diferentes velocidades y ritmos, pero las escuelas de aquí y de todo el mundo en muy poco tiempo se parecerán muy poco a las que hemos conocido. Muchas ya no se parecen.

No es algo nuevo situar al alumno en el centro de los procesos de enseñanza-aprendizaje. La LOGSE de 1990, que fue en su momento una ley avanzada, ya lo proponía. Sin embargo, conseguir que sea una realidad que los alumnos sean más autónomos en la construcción de conocimiento, en la capacidad de colaborar con los compañeros, en la aplicación del conocimiento a situaciones prácticas, o que se impliquen en su comunidad y que aprendan -en definitiva- para la vida, no lo garantiza sólo que lo digan las leyes. Debe poder traducirse en las experiencias educativas, en todo lo que pasa dentro de cada una de las aulas.

COMPARTIR EL TRABAJO EN EL AULA

No es sencillo este cambio porque está muy establecida la idea de la división y fragmentación del conocimiento en disciplinas y asignaturas. Cada profesor, sobre todo a partir de la secundaria, se ha formado y es especialista solo en un contenido. Romper estos esquemas y poner de verdad la persona en el centro requiere de una gran determinación. Pero son muchos los que apuestan hoy por una educación personalizada. Lo consiguen trabajando interdisciplinarmente, compartiendo el trabajo en el aula entre varios profesores y sobre todo haciendo un proyecto de escuela o instituto de equipo. Esto es necesario para hacer posible una nueva escuela que eduque para la autonomía personal, para la libertad y que al mismo tiempo promueva la solidaridad y la transformación social, que sea inclusiva, y forme integralmente.

El consenso político  con la ley de educación de Catalunya ha permitido un clima que estimula la innovación

Y todo esto es lo que está pasando. En las sociedades donde hay iniciativa, creatividad, asociacionismo y colaboración, proyectos colectivos, aunque haya también problemas a resolver, en estas sociedades, y Catalunya es una de ellas, surge esta nueva escuela, una primavera educativa. El consenso político con la ley de educación de Catalunya ha permitido un clima que estimula la innovación. En España, lamentablemente, la educación ha seguido sometida todavía a reformas y contrarreformas más que a consensos con todos los agentes educativos.

LA PARTICIPACIÓN INTERGENERACIONAL

No hay un único modo de cambiar la educación: hay centros que hacen hincapié en trabajar de manera globalizada y por proyectos, otros a usar intensivamente la tecnología, otros a hacer una escuela transformadora con participación intergeneracional. Pero hay en todas ellos rasgos comunes: El mejor conocimiento de cómo se aprende y de cómo funciona la motivación de las personas está llevando a replantear los procesos de aprendizaje reales de las aulas, incentivando la implicación de la persona integralmente considerada, el trabajo colaborativo, las capacidades creativas, con un nuevo rol del educador como facilitador, guía, orientador, que está al lado y ayuda a generar confianza, para hacer una escuela más relevante para la vida. También se van produciendo cambios en los espacios, así el espacio convencional de yeso, pizarra, tarima y pupitres va dejando lugar a aulas más parecidos a los entornos laborales futuros: espacios cooperativos, laboratorios y espacios flexibles a fin de facilitar las diferentes modalidades de aprendizaje. En estos nuevos espacios están cambiando también las metodologías y los sistemas de evaluación.

El propósito de la  transformación no puede ser otro que la educación integral de la persona

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Aprender se ha convertido en la primera prioridad para las sociedades avanzadas. Paulo Freire dijo que la educación no cambia el mundo, pero cambia a las personas que sí cambian el mundo. El propósito de la transformación no puede ser otro que la educación integral de la persona, pues todas las capacidades cuentan a la hora de construir las sociedades del futuro basadas en la creatividad.

Afortunadamente Barcelona y Catalunya tienen muchas escuelas referentes, como lo prueba los más de 200 participantes de 12 países y del resto de comunidades autónomas que participan anualmente en el Simposio Internacional Barcelona/Educación/Cambio para conocer las escuelas más comprometidas en la transformación. Somos referencia internacional y por supuesto para el resto de España. Tenemos comunidades educativas activas, en una sociedad que valora la libertad y la solidaridad, que están creando una escuela más equitativa y de calidad.