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Editorial

De izquierda a derecha, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, el presidente, Mariano Rajoy, y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

ALBERT BERTRAN

Los puentes de Rajoy

Las promesas de inversión por sí mismas no bastan para combatir el independentismo pero son una buena base

Ante un auditorio compuesto por empresarios, directivos y políticos -con la notable ausencia del 'president' de la Generalitat, Carles Puigdemont, de viaje en Estados Unidos, y del vicepresidente, Oriol Junqueras- Mariano Rajoy lideró ayer la ofensiva económica de la denominada operación diálogo del Gobierno central con Catalunya. En el Palau de Congressos, Rajoy ofreció un paquete de inversiones en infraestructuras en Catalunya por valor de 4.200 millones de euros hasta el 2020 y de 6.500 hasta el 2025, y no ocultó la intención subyacente tras las cifras: «Reconstruir puentes» con la sociedad catalana, para lo que pidió ayuda al empresariado catalán, cuya postura ante el ‘procés’ es compleja y plural, alejada de discursos maniqueístas y clichés interesados, ni el 'Marid ens roba' ni el 'senyor Esteve'.

La oferta de Rajoy, en puridad, no es nueva. La componen en su mayoría proyectos ya adjudicados pero que no se pusieron en marcha o bien cifras ya presupuestadas anteriormente que no llegaron a cumplirse. Vienen a la memoria rápidamente, por ejemplo, los 4.000 millones que José Luis Rodríguez Zapatero prometió para el periodo 2007-2015 y de los que solo se invirtió alrededor del 10%. Es comprensible, pues, el escepticismo (con diferentes grados, eso sí) con el que las palabras de Rajoy fueron recibidas tanto en el mismo Palau de Congressos como en el Govern. En un artículo conjunto publicado ayer por EL PERIÓDICO Puigdemont y Junqueras ya anunciaban esta desconfianza cuando afirmaban: «Las palabras del Estado se las lleva el viento».

No hay duda de que el déficit crónico de inversión estatal en infraestructuras (simbolizada por Rodalies, ese gran fiasco impropio de un motor económico como es Catalunya) es una de las causas que alimentó primero el independentismo. Acierta, pues, Rajoy cuando decide dar contenido a su operación diálogo con un paquete de inversiones que es sólido y contiene aciertos como que los tres tramos catalanes del corredor mediterráneo estén concluidos en el 2020. Pero erraría el presidente si cree que solo con inversiones se soluciona el problema independentista en Catalunya. Restablecer los puentes implica cumplir las promesas de inversión pero también una estrategia política basada en el diálogo y en escuchar las demandas de la sociedad catalana. 

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