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La clave

Macià Alavedra entra en la Audiencia Nacional.

DAVID CASTRO

Y Alavedra cantó

Juancho Dumall

Alguien debería pedir disculpas por todos aquellos aspavientos cuando empezó el caso. Toda aquella guardia pretoriana que salió en su defensa

Fue una de las frases de la semana: «La comisión que cobramos era del 4%, que en este tipo de casos yo creo que es una comisión habitual». La pronunció el jueves ante un tribunal Macià Alavedra, 'exconseller' de Economía de la Generalitat y uno de los hombres fuertes del pujolismo. Era toda una confesión y hecha en plural, con lo que implicaba a otros dos acusados, Lluís Prenafeta, exsecretario de Presidència de la Generalitat, y a Luis Andrés García, exdiputado del PSC.

Alavedra cantó. Colaboró con la fiscal para evitar la prisión. Muy bien, la justicia dirá. Los personajes de la trama están políticamente amortizados. Pero no sería bueno pasar página sin hacer antes una mención a las cosas que se dijeron cuando el juez Baltasar Garzón ordenó las detenciones.

Para una parte de la supuestamente bienpensante sociedad catalana, lo que hizo Garzón fue una canallada. ¡Dónde se ha visto, Prenafeta y Alavedra esposados, exhibidos en los telediarios, sin cinturón en los pantalones y con sus pertenencias en bolsas de basura! Semejante calvario hasta dio origen a un libro: 'El malson' ('La pesadilla'), un relato de Prenafeta en términos de martirologio sobre los 43 días que pasó en prisión, con prólogo de Vicent Sanchis, el flamante director de TV-3.

"ARBITRARIEDAD"

En la presentación de ese libro habló de la «profunda arbitrariedad» con la que habían sido tratados los detenidos, se hicieron insinuaciones sobre la perfidia de la justicia española y, en particular, sobre las atrabiliarias decisiones del juez. 

Han pasado casi ochos años en los que han sucedido muchas cosas. Jordi Pujol confesó fondos opacos en el extranjero y todos sus hijos han sido imputados. Aparecen nuevas evidencias sobre el cobro de comisiones para financiar a la vieja Convergència. Fèlix Millet y Jordi Montull también han confesado. Alguien debería pedir disculpas por todos aquellos aspavientos cuando empezó el caso. Toda aquella guardia pretoriana que salió en defensa de Alavedra y sus socios del 4%. Un hombre que hoy, acorralado, guarda un siniestro parecido con el actor Eli Wallach en la tercera parte de 'El Padrino'.