Tras el atentado de Londres

Retóricas vacías

Hay que desplazar la lucha antiterrorista al terreno de las ideas, proponiendo otros discursos alternativos a los que pueden encontrarse en internet

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Imagen de combatientes del Estado Islámico en Irak, cerca de la frontera siria, hecha pública en una cuenta yihadista de Twitter.

Imagen de combatientes del Estado Islámico en Irak, cerca de la frontera siria, hecha pública en una cuenta yihadista de Twitter. / AFP

Desde hace algunos años, los expertos en materia de seguridad y antiterrorismo abogan por el paradigma de la construcción de contra-narrativas frente a la retórica que es producida incesantemente desde la galaxia yihadista. Están convencidos de que junto a las tareas de inteligencia y prevención, hay que desplazar la lucha al terreno de las ideas, proponiendo otros discursos alternativos a aquellos que se encuentran en internet a disposición de quien lo desee.

Tiene sentido esta propuesta, que está siendo activamente promovida por los think-tank occidentales especializados en yihadismo y radicalización musulmana. Que el Estado Islámico se dotara desde su inicio de mecanismos de propaganda, no solo respondía a una voluntad para atraer nuevos militantes a sus filas, sino también una forma de dirigirse a las sociedades que no comulgaran con sus ideas supremacistas. Se ha llegado incluso a sugerir que para hacer frente al yihadismo necesitábamos, además de policías, de especialistas en comunicación política y persuasiva

JÓVENES SEDUCIDOS

Pero este paradigma contra-narrativo tiene limitaciones. Cuando se piensa que es preciso elaborar argumentos alternativos a los discursos yihadistas, habría que preguntarse porqué su retórica rupturista sigue seduciendo a jóvenes europeos, y porqué estos se muestran cada vez más indiferentes respecto a otros argumentos que articulan nuestras sociedades.

Recientes encuestas sobre la radicalidad entre jóvenes franceses franceses -Francia es uno de los países europeos que está dedicando más medios al estudio de los procesos de radicalización-muestran su progresiva disconformidad con el sistema social, político y económico en el que viven. Y a pesar de que tan solo una ínfima minoría expresa su voluntad de romper traumáticamente con su sociedad, es revelador que este sentimiento sea manifiestado no solo por jóvenes pertenecientes a familias musulmanas. 

En los actuales escenarios de desigualdad social dejados tras la crisis económica, no es difícil imaginar el vacío referencial que supone para mucha gente las ideas de ciudadanía, libertad, equidad o tolerancia. Es por ello que si no entendemos y atendemos las razones que han supuesto la debilitación de nuestras retóricas sociales, difícilmente vamos a establecer alternativas viables para proponer argumentos que generen pertenencias compartidas. 

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SUPERIORIDAD MORAL

Hay que dejar de abordar esta cuestión en términos de superioridad moral, creyendo que el terrorismo puede ser sofocado solo con la enunciación de nuestros valores. Si verdaderamente creemos en ellos, lo primero que habría que hacer es materializarlos con una apuesta decidida por políticas sociales de amplio espectro que aborden las causas de esta desafección, y combatiendo retóricas reactivas que proliferan en Europa, que alientan sentimientos de discriminación y odio entre colectivos. Necesitamos urgentemente contra-narrativas propias.