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La clave

Las cosas del 'tiet' Narcís

Neus Tomàs

El tándem Narcís Serra-Adolf Todó convirtió CatalunyaCaixa en una inmobiliaria y sus sueldos en uno de los mayores ejemplos de desvergüenza

La activista Simona Levi, directora de la obra 'Hazte Banquero', en la que se relata el saqueo de lo que fue Caja Madrid, ahora Bankia, explica que este es un ejemplo de cómo la ciudadanía ha logrado que la verdad saliera a la luz. Una ciudadanía organizada en colectivos como el 15MpaRato gracias al cual ahora sabemos qué se escondía detrás de la trama de las tarjetas 'black'. Por la insistencia, entre otros, de un sindicado alternativo, la Confederación Intersindical de Crédito, que ejerce como acusación particular en el caso de CatalunyaCaixa, hemos conocido hasta qué punto el tándem Narcís Serra-Adolf Todó convirtió la entidad en una inmobiliaria y sus sueldos en uno de los mayores ejemplos de desvergüenza de los últimos tiempos (y no será por que no haya muchos otros para comparar).

Y si alguien tiene dudas aquí van un par de datos: la decisión de subirse el salario la tomaron mientras aplicaban un expediente de regulación de empleo y cuando la entidad ya estaba recibiendo fondos públicos para intentar salvarla de la quiebra. Quiebra, recordemos, de la que eran responsables también ellos por haber decidido invertir los ahorros de sus clientes en operaciones especulativas más que ruinosas. 

LA POZA CATALANA

En un país normal, sea el que hay o la república prometida, cada episodio que conocemos de este saqueo sería un escándalo –la fiscalía ha pedido esta semana cuatro años de cárcel para el exdirigente socialista–. Pero no lo es. En el Parlament nadie lo ha debatido, su partido, el PSC, donde sigue siendo el 'tiet' Narcís, silba, el PSOE ni se da por aludido, y la mayoría del resto de formaciones es como si no se hubiesen enterado. 

Demasiados silencios cómplices, algunos mediáticos, contribuyen a que la charca catalana sea siendo eso: una poza. Ayuda, y mucho, que la antigua Convergència haya decidido que frente a cada novedad del 'caso 3%' (que ya está en el 5% y subiendo) se limitará a subrayar que no se ha podido demostrar que haya ninguna adjudicación de obra pública que sea incorrecta. Un malpensado diría que es una manera educada de decir  aquello de «no nos pillarán». 

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