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El debate independentista

Hablar y escuchar

José Montilla

La presencia de Carles Puigdemont en el Senado para debatir con todos podría ayudar al desbloqueo de la actual situación

El 'president' Puigdemont ha solicitado poder hablar en el Senado. Desea realizar una conferencia «en el edificio» del Senado, lo que ha provocado cierta polémica, en esta época de abundantes y frenéticos pronunciamientos. Ha solicitado hablar. La respuesta no puede ser más que afirmativa con la condición, naturalmente, de que hable y también escuche. Que lo haga, ante el Senado, ejerciendo su papel institucional en la que es, con todas sus limitaciones, la Cámara territorial.

Podría ser un buen comienzo, un retorno al principio básico del diálogo político. Hablar y escuchar. Constatar y comprender las diferencias. Aceptar que la razón no está exclusivamente en una parte. En política, como en la vida, aparece repartida. Entender que ante la discrepancia de principios y objetivos, legítimos en un sistema democrático, las cosas no se pueden resolver más que en una mesa de negociación donde unos y otros ceden para alcanzar un acuerdo aceptable para todos. 

IDENTIFICAR LOS PROBLEMAS

Hablar y escuchar, primero, para identificar los problemas que queremos resolver. Da la impresión, en el litigio entre la Generalitat y el Gobierno de España, que muchos han olvidado las razones de las discrepancias y lo han convertido en una cuestión de fe y de sentimientos. Un acuerdo en la confección de un diagnóstico común constituiría un primer éxito y más de la mitad del proceso de negociación. Identificados los problemas hemos de buscar el modo de resolverlos equilibrando los intereses de todas las partes. En fin, todo esto forma parte de cualquier manual de ciencia política que explica el proceso de una negociación.

Se trata de una cuestión de sentido común: uno debe tener claro el objetivo que persigue y ser consciente del margen de maniobra de la otra parte, de sus líneas rojas. Además ha de pensar que si ambas partes tienen razones y fuerza ha de haber cesiones en pro del acuerdo final. Quien no está dispuesto a ceder, no quiere, realmente, negociar.

La presencia en el Senado del 'president' para hablar, escuchar y debatir con todos sería una buena noticia. El foro existe. Y el procedimiento, también. Es muy sencillo: el 'president' puede solicitar la convocatoria de la Comisión General de CCAA. Ahí podríamos estar todos. Los grupos parlamentarios, el Gobierno, las CCAA que lo deseen y el propio Puigdemont.

SI ESO OCURRE...

Si eso ocurre, y ojalá que ocurra, le ofreceré al 'president' de mi país mi punto de vista: hay que superar la actual situación de bloqueo, sumamente perniciosa para la sociedad catalana. Hay que abandonar toda tentación de prescindir del Estado de derecho y dejar de lado la pretensión de legitimar el incumplimiento del marco legal, estatutario y constitucional, aunque algunos quieran confrontar la legitimidad política como algo superior (y distinto) de la legitimidad del marco legal que nos hemos dotado.

Si eso ocurre, y ojalá que ocurra, formularé igualmente al Gobierno de España mi opinión: mantenerse en la quietud para ver cómo se produce y se intensifica ese bloqueo y cómo se incrementa la confrontación constituye una irresponsabilidad para el presente y para el futuro. Hay que mover ficha, dedicando más esfuerzo a buscar soluciones que a señalar culpables, que de haberlos haylos, pero en todas partes. Y hacerlo pronto. Aún estamos a tiempo.

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