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Análisis

En Barcelona es todavía demasiado peligroso ir en bicicleta, tanto para los ciclistas como para los peatones

Hace 40 años, ir en bicicleta por el centro de Barcelona era una excentricidad. Mi profesor de francés, monsieur Ferran, un gran aficionado, llevaba dos piezas de metal como espuelas de montar en la cartera. Al salir de clase, las colocaba en el dobladillo del pantalón de franela para garantizar que no se enroscara con la cadena y se sumergía en el tráfico de salida de la Diagonal. Sin casco.

Los tiempos han cambiado. Hoy celebramos 10 años del Bicing. La bicicleta es el medio de transporte que más ha crecido en este periodo y reclama cada vez más espacio en las calles. Llevamos casi 70 años planificando vías en función del coche. Pero actualmente conviven en las calles patinetes, sillas de ruedas y motos para movilidad reducida, patines y monopatines, y también cochecitos infantiles y carros de reparto. Y las calles no son elásticas. El escenario se llena de actores que piden paso. Adaptarnos a estas nuevas contingencias significa asegurar que, como en alta mar, el más débil tiene derecho de paso.

NO CONTAMINA, NO HACE RUIDO Y MANTIENE EN FORMA

La bicicleta es un sistema de transporte que no contamina, no hace ruido y mantiene en forma al usuario. Sin embargo, puede entorpecer y complicar la vida a los peatones si no circula por un espacio asignado. La bicicleta eléctrica y otros sistemas adaptados a la edad y condición física facilitarán el desplazamiento para trayectos cortos para todavía más ciudadanos. Pero para aumentar este número de desplazamientos será necesario liberar espacio. 
En Holanda, donde la bicicleta soluciona el 40% de los viajes, la utilizan los jóvenes y también gente mayor, niños y ejecutivos con trajes y carteras. La mayoría de ciudades europeas están diseñando medidas para extender su uso. En Berlín se proponen 13 nuevas 'autopistas' de bicicletas, vías de más de cinco kilómetros sin interrupciones. Londres ha planificado nueve nuevas vías radiales rápidas. En París se están construyendo tres nuevas rutas exprés que cruzan la ciudad. En los países escandinavos están en el centro del diseño urbano.

El complemento perfecto de una buena red de bicicletas es un ferrocarril rápido para trayectos largos

En Barcelona, con una densidad y compacidad mayor, es todavía demasiado peligroso ir en bicicleta, tanto para los ciclistas como para los peatones. Las bicicletas necesitan más rutas, espacio para aparcar en las estaciones y deben poder salir de la ciudad cómodamente. Tal como está diseñando la AMB, ha de ser posible, por ejemplo, recorrer el litoral desde Castelldefels a Mataró. El tiempo de desplazamiento condiciona nuestras vidas y decisiones, y también las oportunidades de ocio y trabajo. El complemento de una buena red de bicicletas es un ferrocarril rápido para trayectos largos.

EL PLACER DE VER EL TOUR

La pasión por la bicicleta, para las personas de mi generación, la encarna el Tour de Francia, y, tal como describe Philippe Delerm, es un placer contemplar al pelotón subiendo bajo el sol una cuesta, tumbada en un sofá una tarde de verano. Pero la bicicleta en la ciudad es hoy otra cosa. Su crecimiento exponencial lo confirma. Monsieur Ferran, con sus piezas de metal clavadas en el dobladillo, murió atropellado por un Seat. Era alguien adelantado a su tiempo. Si viviera hoy diría: ¡Vive le Bicing! 

Temas: Bicing

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