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dos miradas

En un momento de crisis, la Generalitat priorizó a las escuelas privadas concertadas

Entre el 2012 y 2014, la Generalitat desvió a la escuela privada concertada 81 millones destinados a guarderías públicas. Una treintena de municipios han puesto una demanda colectiva por el impago. El juez dictaminará si se incumplió la ley, pero ya podemos hacer una relación de todo lo perdido. Para empezar, la confianza. Las respuestas ofrecidas por los entonces responsables de Ensenyament y algunos diputados de Junts pel Sí es decepcionante. Desde definir cínicamente el desvío como un modo de «administrar de manera diferente», hasta poner en duda la credibilidad la noticia.

Las mujeres, perjudicadas

Durante estos años, los ayuntamientos han tenido que hacer frente al incumplimiento de la Generalitat sacrificando otras partidas. Núria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet, reconoce que «acabó afectando a algunos programas de igualdad y de violencia de género, entre otros». Las familias también sufrieron. En algunos casos, con el aumento de la cuota. ¿En qué medida ese incremento fue demasiado para algunos hogares? Las guarderías no solo son importantes para el desarrollo de los más pequeños, también son básicas para la inserción laboral femenina, para sus carreras profesionales. De nuevo, las mujeres, perjudicadas.

En un momento de crisis, la Generalitat priorizó a las escuelas privadas concertadas (también las de elite y las que segregan por sexo) frente a las guarderías municipales. Fue una opción. También un fraude al ciudadano.

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