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tú y yo somos tres

Esty Quesada, ‘Soy una pringada’, en ‘Chester in love’.

Una pringada corrosiva y lúcida

Ferran Monegal

En vista de que la hija pequeña de Miguel Ángel Revilla es una devota seguidora de criaturas 'youtubers', Risto Mejide ('Chester in love', Cuatro) hizo pasar al plató a una de las 'influencers' que ahora mismo está despuntando con fuerza en la red. Su nombre de guerra es 'Soy una pringada', aunque en realidad se llama Esty Quesada. Su discurso es degarrado y corrosivo, pero tiene repuntes de amarga lucidez, interesantísimos. Allí plantada, de pie, frente a Risto y Revilla, haciendo de su porte indumentario, de su forma de maquillarse, de su estética, toda una declaración de principios, comenzó a hablar y dijo: «La base de nuestra generación es la depresión y la apatía. Nuestra guerra es espiritual. Creemos en Quentin Tarantino: tenemos el potencial, pero estamos sirviendo hamburguesas sin pepinillo y cobrando tres euros la hora. Nos entran ganas de meter la cabeza en la freidora. Se nos machaca tanto que ni siquiera buscamos trabajo de lo que hemos estudiado. ¿Para qué? Ya sabemos que no nos van a coger porque no tenemos enchufe». ¡Ah! Por primera vez hemos visto al locuaz Revilla, mudo. No sabía qué decir. Risto ponía caras de asombro y sonreía. Ultimamente tiene afición por acercarse a la red y atraer a esa juventud que se asoma y grita: «Cachos de mierda, hay una cosa que odio muchísimo: el puto positivismo de la gente positiva». Cree Risto que así conecta con la nube y atrapa la juventud que ha perdido. No estoy tan seguro que lo consiga. No nos engañemos, a la 'pringada' Esty Quesada la tele la saca para epatar a la audiencia, como cuando llevamos los niños al zoo los domingos. Aquí lo interesante es que ella, aun aceptando ser tratada como rara, extravagante y pintoresca, roció el chester con un poco de ácido sulfúrico. Aleluya. Hay que meter ácido, mucho ácido, en la tele. A ver si acabamos con los masajes y la espuma.

INHABILITACIÓN CON HUMORISMO .- Tras las inhabilitaciones, dos humorísmos televisivos distintos. En 'El intermedio' enfocaron una cola de parados en una oficina del Inem, y mientras iban entrando en busca de trabajo vimos que tambien entraban Mas, Rigau Ortega. ¡Ah! Para los afectados habrá sido una ironía abrasiva. Buenafuente, en 'Late motiv', fue por otro camino. Decía: «¿Cómo han acordado los jueces la sentencia? Habrán dicho: vamos a votar para procesar a alguien por votar». Esta variante no habra gustado a los jueces, pero habrá complacido a los condenados y sus 'nostrades rodalies'.

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