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Al contrataque

Afortunadamente, la sociedad ya va muy por delante de los del club del autobús que, desde luego, se han hecho oír

Hay unos señores que llevan días invirtiendo tiempo y dinero en pasear por España con un autobús hablando de penes y vulvas ajenas. Esta frase por sí sola refleja una situación tan ridícula, que me genera incluso un poco de vergüenza ajena. No deja de sorprenderme el empeño de los integrantes de la organización 'Hazte oír' por embarcarse en este plan para ejercer de sexadores infantiles.

La situación es de tal surrealismo que, para sortear las prohibiciones judiciales, donde antes ponía "los niños tienen pene" y "las niñas tienen vulva", primero tuvieron que añadir unos interrogantes. Y ahora directamente han tapado las alusiones a los órganos sexuales. Por lo tanto, lo que se lee en este momento es "los niños tienen" y "las niñas tienen". Lo han tenido que dejar a la imaginación. Cada uno puede tener lo que quiera, como antes de que intentaran irrumpir con sus traumas ambulantes en las conciencias de los niños. 

Las personas que forman parte de Hazte oír denuncian que están siendo censuradas, que el hecho de que no les dejen circular con los penes y las vulvas de otros supone un gravísimo ataque a la libertad de expresión. Hombre, que lo digan ellos, que han exigido a lo largo de su historia retirada de espots publicitarios alegando que hacían apología gay, es tremendamente llamativo. Y que lo digan cuando pretenden conducir un autobús para decirles a los niños cómo tienen que vivir su sexualidad, algo tan sumamente íntimo, es cuando menos chocante. 

Estos señores han explicado que su objetivo es combatir el adoctrinamiento, el supuesto intento escolar y doméstico de mezclar alegremente penes con vulvas. Como si alguien quisiera ser hombre o mujer en función de lo que les diga un profesor o una madre, dando por hecho que no responde a un hondo sentimiento, sino a docentes politizados que quieren convertir los colegios en fábricas de transexuales.

Creo que a cualquier persona con sentido común le parecerá bien que los niños sean educados en el respeto a sí mismos y a los demás. Hace no tanto, la sexualidad no era un tema del que se hablara naturalmente en las clases o en las casas, lo que derivaba en muchas ocasiones en falta de comprensión y trato cruel a quien se saliera de lo que se consideraba habitual.

Afortunadamente, la sociedad ya va muy por delante de los del club del autobús que, desde luego, se han hecho oír. Supongo que son de la teoría de que hablen de uno, aunque sea mal. En este caso, les puede salir el tiro por la culata, porque podrían perder los beneficios que conlleva ser considerada una organización de "utilidad pública". En mi opinión, lo realmente útil es pensar y no herir a los demás. La tolerancia es síntoma de inteligencia.

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