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Palau de la Música: 2009-2017

Carlos Cuatrecasas

Durante la última década del siglo XX y los primeros años del siglo XXI, el Palau de la Música se renueva en su totalidad en un frenesí de obras. Se rehabilitan los vestíbulos, sala de conciertos, el foyer, compartimentado para labores administrativas, se recupera en su integridad, el arquitecto Tusquets construye el Petit Palau y dependencias anexas, se restaura el órgano por suscripción popular, se pacta con la diócesis el derribo de la parroquia de San Francisco de Paula para despejar la espléndida fachada lateral de Domènech i Montaner con la apertura de una plaza, actualmente siempre concurrida.

Paralelamente se produce un desvío de fondos, sin precedentes por su cuantía, por el presidente del Orfeó Català, Fèlix Millet, y su equipo de confianza que difícilmente podría ser sospechado por la ciudadanía y que coge por sorpresa incluso a las administraciones públicas.

La contabilidad de la Fundación Palau de la Música estaba auditada y la espectacularidad de la restauración y ampliación del Palau admirada públicamente dio lugar a homenajes a Millet en el Palau de Pedralbes y en la Llotja, organizados por la sociedad civil, e incluso a una propuesta de concesión de la medalla de oro de la ciudad oportunamente suspendida.

Un ídolo que, disuelto en sus falsedades, se derrumbaba estrepitosamente ante la perplejidad y la decepción de la opinión pública, que se vio impelida a sustituir el aplauso por el rechazo en pocas horas, algo que ocurre ahora con demasiada frecuencia en nuestro país.

Me pregunto si estamos fabricando muchos ídolos de barro o con qué material construimos nuestros paradigmas. Entre todos deberíamos buscar la respuesta y obrar en consecuencia. El 'caso Palau' y otros muchos más nos obligan a aceptar este reto. De las respuestas acertadas al desafío depende en gran parte el futuro de nuestra sociedad.

Tras estallar el conocimiento del saqueo en julio de 2009, una nueva Junta de Gobierno del Orfeó Català, presidida por Mariona Carulla, y con la impagable colaboración de Joan Llinares que sacrifica sus vacaciones veraniegas como nuevo director de la institución, se pone en marcha el proceso para desentrañar todo el complejo entramado entre Consorci, Fundació y Associació Orfeó Català urdido por el anterior presidente.

Esta complicada tarea contó con la profesionalidad de los despachos jurídicos y económicos Garrigues y Deloitte que elaboraron informes detallados y exhaustivos y que pusieron en manos de la nueva Junta un instrumento de la máxima valía para la información judicial del proceso.

Al mismo tiempo, ambos despachos prepararon un plan de reestructuración que ha servido de base para el organigrama actual en el que la Fundació asume la gestión y control económico de la entidad, con la participación mayoritaria en su patronato de miembros de la Junta del Orfeó Cátala, presidido también por Carulla.

La defensa procesal del 'caso Palau', iniciada por Garrigues, está a cargo hoy de PwC y mientras la justicia sigue su camino lentamente y se reactiva en estos próximos días, el Orfeó Català-Palau de la Música Catalana emprende la nueva andadura bajo la dirección de Joan Oller, que le sitúa de nuevo entre los mejores auditoritos y coros de Europa.

Las más renombradas orquestas sinfónicas, cantantes, pianistas, violinistas, coros de múltiples procedencias ofrecen las más brillantes programaciones anuales, mientras que el Orfeó Català al mando de Josep Vila y hoy de Simon Halsey recupera los niveles de calidad que le hicieran famoso en el ámbito de la música coral dentro y más allá de nuestras fronteras.

La ocupación de las salas de conciertos se multiplica, 500 actos artísticos con 400.000 asistentes anuales, y las visitas a las instalaciones del Palau con 200.000 personas al año, lo convierten en una de las grandes atracciones de Barcelona para residentes y visitantes. Dice el viejo refrán que "después de la tempestad viene la calma".

En la trayectoria del Orfeó Català después de la tormenta, llegó la calma acompañada de ilusión y esfuerzos sin límites para lograr que en nuestra gran Barcelona brille con luz propia una institución de la que todos nos sentimos orgullosos.

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