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Editorial

François Fillon en un mitin de campaña el pasado 9 de febrero.

REUTERS /STEPHANE MAHE

Nuevo giro en las presidenciales francesas

Fillon, que se presentaba como el adalid de la transparencia, ha pasado a un cuarto lugar tras conocerse el escándalo

Se podrá discutir si corresponde a la Asamblea Nacional levantar la inmunidad al diputado y aspirante conservador a las elecciones presidenciales francesas François Fillon, convocado por un juez para ser imputado por el escándalo de los sueldos de su esposa como supuesta asistente parlamentaria y de otros familiares. Lo cierto es que la carrera hacia el Elíseo adquiere ahora un nuevo giro desconcertante. De encabezar los sondeos, Fillon, que se presentaba como el adalid de la transparencia, ha pasado a un cuarto lugar tras conocerse el escándalo.

El cabeza de cartel de los Republicanos ha negado todas las acusaciones, pero sus explicaciones públicas resultan totalmente insatisfactorias. Aun así, el candidato se ha mostrado desafiante declarando que la única sentencia que acepta es la de las urnas y ha optado por envolverse en la bandera al decir que Francia es más grande que sus errores. Fillon no es el único candidato que tiene cuentas pendientes con la justicia. La candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, también los tiene aunque se niega a comparecer ante el juez. A diferencia de Fillon, esta actitud no le pasa factura electoral. Esta es una campaña muy atípica, pero está en línea con cuanto ocurre en otras partes del mundo donde lo imprevisto se hace realidad. Hoy por hoy, los aspirantes que aparecen con mayores posibilidades son Le Pen, pese a estar imputada, y el europeísta Emmanuel Macron, un candidato sin un partido detrás.