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IDEAS

Alertas de Viviendaclia

Miqui Otero

Mi próxima novela será un 'thriller' gótico, con pinceladas de terror psicológico, y la titularé 'Alertas de Viviendaclia'.

Será una novela en clave, porque hasta el nombre de la empresa aparecerá retocado, aunque estará basada en hechos reales. Planteará la historia de un tal M, que debe cambiar de piso en una ciudad que llamaremos B (en ocasiones usaremos sintagmas alternativos como 'La millor botiga del món'). Nuestro protagonista, un novelista al que mostraremos escribiendo con mitones en las manos y a la luz de un tísico quinqué, buscará oportunidades en webs inmobiliarias. Después de inscribirse en una, M comenzará a recibir alertas con ofertas delirantes, pisos y vidas posibles que no se podrá permitir, que se amontonarán en su bandeja de entrada hasta sepultar los mensajes de sus amigos. Vivirá por y para ellas: lo asaltarán cada minuto mientras se corta las uñas, alimenta palomas, compra el tortel del domingo.

Después de inscribirse en una web inmobiliaria, M comenzará a recibir alertas con ofertas delirantes

En el capítulo 'Ideal para inversores', el televisor del bar emitirá un anuncio de un banco rescatado con dinero público (entre 23.000 y 46.000 millones; euro arriba, euro abajo). La publicidad presentará a un yerno (escritor, como M) encajando la bronca de la suegra: ha pasado cinco años viviendo gratis en su mansión mientras escribía una novela, a lo que la novia contestará: "Mamá, tranquila, con el adelanto de las ventas nos vamos a comprar una casa".

Desde 'ET', el de "mi casa", M no habrá visto un argumento con mayor suspensión de verosimilitud. La representación de su oficio era más realista en otro anuncio reciente, protagonizado por un escritor que tecleaba su novela en un McDonalds. Porque M habrá leído a Balzac, así que sabrá que los novelistas ya no "se sofocan en el invernadero de las alabanzas" (ni se ahogan en piscinas de monedas).

Aun así, se dirá que gracias a ellos nuestros relatos no quedan exclusivamente en manos de banqueros y publicistas. Entonces M decidirá escribir un 'roman à clef' titulado 'Alertas de Viviendaclia', que arrancará con un novelista llorica que expone estos temas en una columna. Quizá incluya algún monstruo con colmillos y corbata. Quizá, incluso, invente un final feliz.

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