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Editorial

Refugiados: ACNUR y el dedo en la llaga

La agencia de la ONU aporta datos que refuerzan la gravedad de la tragedia y la vacua respuesta de Europa

La falta de una solución digna y respetuosa, desde la óptica de los derechos humanos, a la crisis de los refugiados es para avergonzar a sociedades y gobernantes como los europeos, que en vez de atender la urgencia de la situación adoptan la 'táctica Pilatos' de lavarse las manos alzando muros reales y mentales que alejen a aquellas personas cuya presencia nos pone delante del espejo de nuestra falsa solidaridad. ACNUR, la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados, vuelve a poner el dedo en la llaga con las últimas cifras registradas, al tiempo que nos recuerda la vacuidad de las explicaciones dadas para alzar barreras entre ellos y nosotros.

El último informe de la agencia constata algo que era previsible que ocurriera: el cierre de la ruta occidental de los Balcanes y el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía no ha detenido el flujo migratorio. Aquel flujo busca otras salidas, y de momento las encuentra en la ruta de Libia hacia Italia, que es altamente peligrosa. Aunque se quiera hacer creer lo contrario, Libia es un Estado fallido, con distintos gobiernos que apenas controlan sus zonas. Por el contrario, en esta situación las milicias armadas y las mafias (en ocasiones son lo mismo) campan completamente a sus anchas y son las que imponen su ley. A los refugiados (recordemos que huyen de la guerra y la persecución en Siria, Irak, Afganistán y varios países africanos) no les queda otra opción que someterse al dictado de estos delincuentes, y el precio a pagar es altísimo, en dinero y en vidas.

Una de cada 40 personas que intentan cruzar por esta ruta encuentra la muerte en el intento. Pero no son solo las mafias quienes ejercen violencia contra los refugiados en situación de necesidad. Como denuncia ACNUR, muchas veces son las autoridades fronterizas europeas las que conculcan la ley internacional rechazando a estas personas.

La insensibilidad de nuestros gobernantes alcanza hasta cerrar los ojos a cuanto ocurre, por ejemplo, con los niños, que, como bien denuncia Unicef, son víctimas de todo tipo de abusos especialmente en esta ruta libia. Estos abusos van desde los sexuales a los de trabajos en situación de práctica esclavitud y a todo tipo de agresiones que difícilmente se comunican a las autoridades cuando estas ni existen.

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