28 oct 2020

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Pedro Sánchez, en su encuentro con militantes en Castellón.

MIGUEL LORENZO

Sánchez frente al sargento chusquero

Enric Hernàndez

La conjura de los barones del PSOE logró defenestrar a Sánchez e investir a Rajoy, pero está lejos de llevar a Susana Díaz en volandas hasta Ferraz

"Si esto fuera un golpe de Estado, estaría organizado por un sargento chusquero." Con esta gráfica analogía describió Josep Borrell la conjura de los barones socialistas que en el comité federal de octubre defenestró, por solo 25 votos, a Pedro Sánchez, elegido secretario general en primarias con el apoyo de 62.490 militantes del PSOE. Esta semana el asturiano Javier Fernández, presidente de la longeva gestora socialista, lo ha definido con precisión: lo que hizo el comité federal fue "derrocar" a Sánchez. Nada que añadir.

A los cinco meses de aquel golpe de mano, los conjurados solo han logrado dos de sus tres propósitos: fulminar a Sánchez y allanar la investidura de Mariano Rajoy. Para el tercero, llevar a Susana Díaz en volandas hasta Ferraz, parece que no había estrategia. Ni táctica. La nada. El abismo.

El barómetro político de España elaborado por el GESOP revela que la decisión de apuntalar a Rajoy ha hundido las expectativas electorales del PSOE, afianzando o propulsando las de sus rivales. Incluso las de Podemos, cuya guerra fratricida, a diferencia de la socialista, apenas le pasa factura.

Pese a los esfuerzos por incidir en la agenda social del PP, la imperturbabilidad de Rajoy y la ausencia de liderazgo han desdibujado al PSOE, dejando en suspenso su papel opositor. Y a la vez se evaporan las esperanzas oficialistas de que el paso del tiempo todo lo curase: lejos de remitir, la indignación de las bases por la investidura de Rajoy se agudiza y galvaniza en torno a las candidaturas a primarias de Sánchez, preferentemente, y en menor medida de Patxi López. Porque la presidenta andaluza aún no está, aunque se la espere.

PLOMO EN LAS ALAS

El 49,5% de apoyo entre los votantes del PSOE, junto al significativo 58'7% entre los de Unidos Podemos, indican que Sánchez, erigido en mártir del 'no es no' y ahora inclinado hacia la izquierda y la defensa de la España plurinacional, parte como claro favorito ante Díaz, que de pugnar por la secretaría general sin antes renunciar a la Junta andaluza echaría a volar con plomo en las alas.

Al sargento chusquero que ideó la asonada no le durarán mucho los galones.