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Al contrataque

¿Hemos aprendido algo?

Jordi Évole

Mientras los políticos no alcancen un pacto educativo, que incluya educar en contra de la corrupción, dudo que el panorama cambie

Oigo y leo frases como "es una vergüenza", "la Justicia ha fallecido en España" o "ya verás como Urdangarin no entrará en chirona". Noto indignación, y no es para menos. No han parado de soltarnos que "quien la hace, la paga", que "la justicia es igual para todos" y luego resulta que Iñaki Urdangarin, condenado a más de seis años de cárcel, se las puede pirar a su casa de Suiza sin pagar ni siquiera una fianza.

Yo tampoco lo entiendo. Igual porque no soy experto en leyes. Pero si es legal que este señor esté en la calle y no en la trena, entonces no nos enfademos con la Justicia, sino con los que hacen las leyes: los políticos, esos que, por cierto, votamos nosotros, los ciudadanos Y aunque la corrupción continúa, seguimos votando, mayoritariamente, a los mismos. Por eso hace mogollón de tiempo que mandan PP o PSOE, dos partidos con casos de corrupción para parar un tren. No obstante, durante sus mandatos, y quizá para tenernos contentos, hemos visto entrar en chirona a algún poderoso. Por ejemplo, a Mario Conde, hombre muy completo: ha estado encarcelado con el Partido Popular y con los socialistas. ¿Y qué hemos aprendido? Diría que poco. Esperar que Urdangarin acabe entre rejas con la condena que le ha caído, lo veo lógico. Pero esa imagen, como pasó con Conde, puede ser más ruido que nueces si seguimos sin aprender ninguna lección que intente evitar la corrupción.

La primera lección tendrían que dárnosla ya de pequeños. Hace un par de años, y con la corrupción en pleno apogeo, Nicolás Fernández, responsable del sindicato de profesores ANPE, dijo que hace falta "más educación y menos corrupción". Y el presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres de AlumnosJesús Salido, indicó que la escuela puede "hacer mucho en la educación en valores. El colegio debe enseñar algo más que matemáticas". Pero el psicopedagogo Ramón Novella manifestó que últimamente la opinión pública "ha menospreciado virtudes como la honradez, el servicio desinteresado a la comunidad, el respeto...". Novella, partidario de hacer un examen de conciencia colectivo y de volver a practicar esas virtudes, añadió que es muy importante también que los adultos den ejemplo a los niños. Entre otras cosas, "no haciendo trampas y evitando el espíritu materialista de acumular cosas innecesarias". Seguro que no le gustaron las palabras de Álex Crivillé sobre pagar impuestos: "El que no tributa fuera de España es un burro".

SIN TRAMPAS

Mientras haya adultos que se crean más listos por hacer trampas, mientras los políticos no alcancen un pacto educativo, que incluya educar a los jóvenes en contra de la corrupción, y mientras la corrupción no pase factura en las urnas a los partidos, dudo que cambie el panorama aunque veamos entrar en chirona a Urdangarín. Por mucho que se lo merezca. 

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