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Noche de Oscar: abróchense los cinturones

Josep Maria Pou

La noche de los Oscar promete ser movidita. Los primeros Oscar de la Era Trump, nada menos. Se auguran turbulencias.

Hay una guerra declarada entre Hollywood y Trump. Ya hubo fuego abierto en campaña. Y hace poco Meryl Streep soltó un 'tomahawk' cuyos efectos todavía duran. Ahora, ante los Oscar, los motores rugen de nuevo, esperando, solo, el punto de ignición. El escritor John Irving ha venido a animar el banco de pruebas invitando a los ganadores a radicalizar su discurso, como hizo él mismo cuando recogió el premio por 'Las reglas de la casa de la sidra' y dejó clara su posición frente al aborto. Dice Irving que los premiados deben sentirse libres para expresar sus opiniones políticas, la misma libertad que deben esgrimir quienes opinen lo contrario. Pero añade -fuego al fuego- que la comunidad del cine tiene la obligación de ser intolerante con la intolerancia de la que hace gala Trump.

Por supuesto que todo queda al albur de quienes sean los que suban a recoger premio. Entre los profesionales de Hollywood los hay de todos los colores. Uno tiende a creer que la mayoría, por edad y convicción, carga a la derecha. Pero también es verdad que los responsables de muchas de las películas nominadas este año -y mejor situadas en las apuestas-, tienen más que ver con el cine independiente que con la industria tradicional, lo que supone, de entrada, ideas, maneras y comportamientos más radicales y valientes.

Este es el año, también, en el que hay una mayor presencia de personas de raza negra en todas las categorías, seis de ellas entre los actores y actrices, lo que se interpreta como un acto de justicia frente al vacío del año pasado. Yo prefiero creer que si hoy están ahí es porque sus trabajos lo merecen y no por motivos de compensación o desagravio. 'Moonlight', 'Loving', 'Fences' y 'Hidden Figures' son fantásticas por el talento que contienen y no por su mayor o menor carga de melanocitos.

Lo dicho: la ceremonia de hogaño puede superar en mucho a las de antaño. Abrochénse los cinturones.

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