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Al contrataque

Einstein y los refugiados

Xavier Sardà

Menos criticar a la Merkel y más tomar nota de su coraje. Menos mirarnos el ombligo y menos literatura. ¿O es que electoralmente nos da miedo?

Querida Europa: Volem acollir. Ya sé que tienes un lío entre tus convicciones y tus intereses. Ya sé que cuando más solidarios son algunos de tus ciudadanos, más reaccionarios son los otros. Ya sé que la extrema derecha mira con desdén a los fraternos y solo cree en la égalité intrafronteriza.

Ya sé que muchos pensamos que ya cumplimos con la cuota ética, desempolvando anoracs y sacos de dormir y enviándolos al hiperespacio solidario. Preferimos el billete de ida moral que el de vuelta carnal de amparo y refugio.

Ya sé que siempre hay quien nos hace el trabajo sucio de argumentar la inviabilidad técnica del decoro humanitario. Siempre hay quien nos habla de los a, de los ante, de los bajo, de los cabe, de los con, de los contra, de los de y de los desde… En definitiva, racionalidad contra entusiasmo.

Hay quien habla de los refugiados haciendo referencia a lo que más nos conviene. Lo que más nos conviene a nosotros no es quizá, desde estos puntos de vista, lo que más les conviene a ellos, ya se sabe. Además, dicen, hay que «madurar» y no dejarse llevar por espantajos altruistas que solo conducen a compasiones improductivas y carísimas.

Los europeos que se consideran ecuánimes, lógicos y justos deben imaginar a Einstein demostrando científicamente en una pizarra que no hay que abrir nuestras fronteras a los que huyen de la guerra. Imaginan una teoría de la relatividad xenófoba. Olvidan quizá que Einstein tuvo que huir de su país y de Europa. Detalles.

La mala conciencia nos puede jugar en ocasiones malas pasadas. Ya sé que estamos vistos para sentencia y que no es momento para causticidades, pero es que este es un país pequeño y hay quien se obstina en empequeñecerlo. El Govern de Catalunya no supo disimular, y riñó a golpe de tuits a un periodista crítico. Por los nervios o por lo que sea, se les fue la mano y le pegaron la bronca a un periodista que criticó la inacción de los juntpelsís ante el tema de los refugiados. Por lo visto, les molestó tanto que alzaron una jaculatoria tirando a malhumorada. Es la falta de costumbre. Lo malo que tiene un Govern que se considera víctima es que no le sientan bien las críticas, la falta de afecto y la desconsideración. Nos defiende tanto y tan exhaustivamente del mal externo, que pide aprobaciones quizá levemente inquebrantables.

ASUSTARSE DE UNO MISMO

Venga, menos ofenderse, tranquilidad y buen talante. Y más traer refugiados. Menos criticar a la Merkel y más tomar nota de su  coraje en estas cuestiones. ¿Vamos a esperar a que la extrema derecha europea lo haga inviable y quedemos libres de toda culpa? Menos mirarnos el ombligo y menos literatura. ¿O es que electoralmente nos da miedo? ¿Nos asustamos a nosotros mismos?

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