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Peccata minuta

Joaquim Maria Puyal, durante la retransmisión radiofónica de un partido del Barça en el Camp Nou.

FERRAN NADEU

La TdP

Joan Ollé

¿No podría Puyal y su equipo lograr que los del 'procés' y sus narradores no hiciesen trampas consigo mismos?

Cuenta la leyenda urbana que cuando Joaquim Maria Puyal quiere incorporar una nueva colaboradora o colaborador a su equipo, les somete a una única prueba: sentarse a su lado en una terraza de bar para que el/la aspirante traduzca a palabras lo que observan sus ojos, es decir, «los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa» –o, como diría Juan de Mairena, «lo que pasa en la calle»– para luego poder narrar con sencillez, claridad y precisión lo que ocurre en los estadios y aledaños.

Me declaro devoto admirador del maestro Puyal, y digo maestro porque he tenido la fortuna de trabajar a su lado y aprender de su cálido perfeccionismo, que, últimamente, limita al fútbol y a aquello que le envuelve. Su 'TdP' ('Transmissió d’en Puyal') es un reloj suizo en que cada una de sus mil piezas se asocia poliédricamente con las otras, como en un cubo de Rubik,  hasta conseguir una  sonoridad de orquesta alemana.

No me cabe la menor duda de que tanto Puyal como su lugarteniente Torquemada (¿para cuándo un Nobel u honoris causa para el inventor del fútbol como ciencia exacta?), el imprescindible Sergi Cutillas y el resto de su equipo son tan culés como quien más, pero es muy agradable que eso no les lleve a aupar su partidismo por encima de la realidad. Es muy agradable que antes de sentenciar si la jugada ha acabado en gol, penalti, falta o fuera de juego se discuta y comprueben las imágenes; que no les duelan prendas a la hora de decir que el Barça está como el culo, aplaudir el juego del rival o, incluso, si el colegiado, en cumplimiento de las reglas de juego, perjudica los intereses 'blaugranes'. ¡Qué gran escuela de ciudadanía y verdad, aunque esta se reduzca, aparentemente, al ámbito del balón!

Todas las disciplinas, deportivas o no, tienen sus reglas de juego, y por lo visto y oído últimamente en estos pagos, ya pueden ser alegremente contravenidas sin que te amonesten, enseñen tarjeta amarilla o expulsen del campo. E incluso, al día siguiente, a pesar de haber revisado mil veces la jugada en la que se aprecia que el penalti existió, puedes ser portada de algunos medios como héroe de la jornada.

'PROCÉS' Y REGLAS DE JUEGO

Supongo que ya imaginan por dónde voy. Mi propuesta es tan buena que no haría falta ni cambiar las siglas del programa: 'La Transmissió del Procés'. No creo que la Caixa tuviese inconveniente en seguir colaborando en la emisión. Si Puyal y los suyos han logrado a lo largo de más de 30 años que los acalorados sentimientos de una afición unánime puedan ser conciliables con las reglas de juego, ¿no podrían conseguir que los del 'procés' y sus narradores (sin messis, iniestas, busquets ni piqués, ¡ay!) no hiciesen trampas consigo mismos?